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22 de julio 2007
Popitas nunca fue una de mis marcas favoritas en el mundo de la explosión de maíz por vía de microondas.
Por una razón u otra siempre he tendido a mirar hacia las Pop Up cada vez que realizaba una incursión al supermercado y las pobres palomitas de maíz de Borges se veían discriminadas por el color de su envoltorio.
Por eso, cuando ve que Popitas sacaba una promoción de Star Wars para celebrar el estreno del Episodio III se me cruzaron todos los cables y me compré una caja de tres sobres de palomitas saladas sin importarme sabor, origen o nombre.


Si no recuerdo mal, cuando salió esta promoción, apenas habían salido unas cuantas cajas de Kellogg's con motivos galácticos, pero la cosa estaba más bien parada, así que esta era la primera oportunidad de hacerse con material promocional fresco desde hacía mucho tiempo.
El diseño de la caja estaba bastante currado, te prometían 2 tarjetitas y una figurita gratis en 30.000 envases.
Bien, 30.000 figuritas son un montón considerable de figuritas, y o a los de Borges se les había ido la castaña o estas figuritas iban a ser algo menos impresionantes de lo que en realidad parecían en el dorso de la caja.
No suele importarme demasiado la existencia de tarjetitas. No cuando hay objetos más tangibles por medio, y esas figuritas eclipsan cualquier material que pueda venir en formato papel.
Pero también parecía más que apetecible el hecho de que fueran 12 tarjetas diferentes.
Menudo nivel para una marca de palomitas autóctona, no?

Por dentro, la caja no tenía ningún tipo de decoración, todo normal, dispérsense, aquí no hay nada que ver.
Mis tarjetitas, plastificadas y de calidad, fueron Mace Windu y Yoda. No me puedo quejar.
Sé que todavía las tengo, pero no tengo ni idea de donde.
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Aquí tenéis todas las tarjetas y probablemente me tocaron las mejores sin contar al Soldado Clon.
Eso sí, toca explicar que las primeras pegatinas tuvieron que retirarse.
Si ampliáis la imagen, veréis que el fondo de cada tarjetita tiene unas rayas onduladas, que eran ese tipo de pegatina metálica que cambia de color y que aparentemente quemó más de un microondas.
Hay que ser algo tarado para poner las palomitas con tarjeta incluida en el microondas, pero también hay que ser algo tarado para seguir estar escribiendo a las 2 de la mañana sobre promociones de Star Wars de hace 2 años, y aquí estoy.


Como podéis ver, la segunda versión de las tarjetas no tenía papel reflectante y al parecer es 100% a prueba de atontados.
El dorso de cada tarjeta tiene una pequeña explicación sobre cada protagonista.
Chapeau a los creativos de Popitas por estas tarjetas que molan mil.

Pero vamos a la chicha de la promoción que eran las figuritas.
Según el mensaje del dorso de la caja, enviando 2 códigos de barras de sobres sueltos ó 1 código de barra de pack de 3 sobres, como el mío, la buena gente de Borges te enviaba una de las 6 figuritas.
Lo más divertido es que te aconsejaban que les pidieses la figurita que querías y tu segunda preferida por si acaso.
En mi caso, hubiese pedido la del Soldado Clon, y supongo que no sería la primera opción en más que un puñado de cartas.
Pero así como en la promoción de la taza de Shrek de Nesquik me lancé corriendo a enviar los puntos necesarios, la caja de
Popitas se quedó al lado del microondas, recordándome, machacándome y mirándome mal porque todavía no había enviado el código de barras.
A ver, qué me costaba??? Porqué lo había hecho por la taza de Shrek y no por un mini busto de un Clon Trooper?
Sinceramente, no lo sé, pero al final pasó el tiempo y no envié el código de barras, con lo que siempre más me he sentido culpable por lo sucedido y en los días de tormenta todavía me duele.
Lo jodido es que no me cuadraban los números.
Yo me imaginaba unos mini bustos de un palmo, o 10 cm de alto, de cerámica, pero claro, para 30.000 necesitas muchas Demis Moores haciendo bustos sin parar, con el inconveniente que significa tener a Patryck Swayze toqueteando mientras intentas hacer la figura en barro.
Desde entonces, la caja de Popitas, que por supuesto me guardé, no me ha vuelto a hablar y su abogado me ha pedido varias veces que la tire a la basura, pero a pesar de que sé que la cagué y que la culpa es mía, no soy capaz de tirarla.

Eso sí, esas figuritas que yo me imaginaba de gran tamaño y de cerámica, resulta que son de plástico y de unos 3 ó 4 centímetros de alto.
Resulta, que más que figuritas, son uno de esos adornos de lápiz que tienen un esfínter particular por donde los empalas con el lápiz y así pueden ir avisando
a todo el mundo en la biblioteca o clase de que eres un friki de la parra.
No es que sea malo, pero quizá podrían haber dicho algo los de Popitas no?
Quizá alguna pista de que la figurita es un adorno de lápiz se hubiese agradecido, especialmente porque no me hubiese sentido tan mal durante tanto tiempo
por culpa de mi procrastinación y las miradas furtivas de una caja de palomitas de maíz.
Todavía creo que tendría que haber comprado caja tras caja hasta conseguir la colección entera, pero ahora, me siento menos culpable.
Después de todo, hace años que no escribo a mano.
melonian (22-07-07)
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