|
BIO:
Majada no tuvo una infancia fácil.
Ningún niño japonés que pese 50 kilos a los 3 años tiene una infancia fácil.
Abandonado a su suerte por sus compañeros de colegio y sus profesores Majada tuvo que darse clase a si mismo en la escuela. Ésto hubiera
sido bueno si él hubiera tenido nociones de algo, pero Majada no tenía nociones, él tenía nocilla.
Así fueron pasando los años para Majada. En una mano un libro de álgebra que no entendía y en la otra mano un bote de nocilla.
Pero todo cambió a principios de los ochenta cuando el para entonces obeso adolescente descubrió una cinta del grupo americano Kiss.
Majada se obsesionó tanto que olvidó su esfuerzo autodidacta en el campo de la álgebra aplicada y dedicó toda su atención al culto de su nuevo grupo favorito.
Cambió su pelo, sus ropas y se compró maquillaje en la sección de señoritas de El Corte Japonés. Se compró todos los discos, fue a todos los conciertos de la gira japonesa y siempre
vestía su traje de lentejuelas. Mucha gente le confundía con una bola de esas que cuelgan en los techos de las discotecas. No es de extrañar, pués tenían la misma forma, el mismo brillo y el mismo cociente intelectual.
Sin embargo esta vida de desenfreno glotón y bajo nivel cultural llegó a su fin cuando una tarde de verano Majada recibió una carta de su más querido ídolo, una carta de Gene Simmons. En ella se decía lo siguiente:
"Querido Majada,
He estado pensando y ésto no puede continuar. Tu amor por nuestro grupo es increíble, pero nosotros no podemos seguir viendo como nuestro fan nº1 se pierde a si mismo por seguir a un grupo que saca un disco cada 6 meses tan sólo para ganar dinero.
No, Majada, somos Kiss y molamos, pero no mereces perder tu juventud por nosotros.
Búscate un tutor y estudia álgebra. Deja la nocilla y demuestra al mundo quién eres. Nosotros estaremos orgullosos de ti!
tu ídolo preferido,
Don Simmons"
En ese momento Majada cambió su vida por completo. Dejó de llamarse así mismo Majada usando así su apellido, Honda. Renunció a su discos, a la tienda que sus padres le habían montado y que con cariño habían llamado "Majadería" y se rehabilitó dejando la nocilla para siempre.
Consiguió un tutor que le llevaría a las cumbres más altas de la matemática aplicada. Eso sí, nunca renunció a su peinado y a su maquillaje de Kiss, éso lo llevaría hasta la tumba.
Hace unos meses un hombre vestido de rojo que decía llamarse Bison se lo encontró en la calle y al ver su enorme estado físico le preguntó "perdona, tú que haces?", Honda hinchó su amplio pecho lleno de orgullo y le contestó muy solemne, "Yo, sumo!".
Al parecer Bison no comprendió el significado real de la respuesta y se lo llevó, taparrabos en mano, al concurso de lucha más bestia desde el Street Fighter uno, el Street Fighter dos.
|