
Triqui, el monstruo de las galletas de Bárrio Sésamo, ahora se cocina unas estupendas ensaladitas con aceites de distintos sabores y se fríe ternerita a la plancha. Un monstruo azul de mirada enajenada, que siempre nos conquistó por su pasión por las galletas, ahora vestido con unas mallas color malva, haciendo aerobic y bajo estricto régimen. Vamos, no me jodas.
Me voy a ir derechito a la cola del INEM, a cobrar del paro y a emborracharme en bares de carajilleros. Mi trabajo es ser malo de cojones, sembrar todo el mal rollo que me sea posible y deshumanizar a la humanidad. ¿Pero cómo voy a deshumanizar lo que ya se deshumaniza solo?
 "Retened esta imagen, porque no la volveremos a ver."
Es antinatural, Triqui no come otra cosa que no sean galletas, no puede ponerse a contar calorías e ir al gimnasio, o de otro modo los niños entrarían en estado de shock al no asimilar la nueva realidad. Es como si de repente se les dice que las Tortugas Ninja han fundado un club de amigos de la costura y el macramé: su percepción de la realidad se tambaleará y las bases de la existencia jamás volverán a ser las mismas.
Y ahora un genio maligno como yo ve que la única salida que tiene es irse al circo y pedir trabajo como bombero-torero. Los niños crecerán con "El Diario de Patricia" y con Triqui, el monstruo del Biomanan. Pero tengo un plan para restaurar el orden universal, no dejaré que un par de arpías del INEM mancillen el honor de mi pequeña magnificencia.
 "Cambiad la galleta por una zanahoria y veréis al nuevo Triki"
Os lo contaré, en total y absoluta confidencialidad, el que se vaya de la lengua se gana una sesión de reactivación de glúteos con Peter North como entrenador personal. La cuestión es que Triki y su nueva dieta a base de habas hervidas nos tocan nuestras mini-pelotas y desestabilizan un orden universal perfectamente delimitado. Por tanto, si restamos un punto fundamental de apoyo, debemos "compensar" ese desnivel para que las cosas vuelvan a ser decadentemente perfectas.
He pensado, por tanto, en reconvertir a los Lunis en auténticos devotos del chocolate y las golosinas. También añadir por otro lado una serie recuperando a un clásico de los dibujos animados, reflejando las tensiones que vive Heidi en un grupo de moteros al sur de Detroit, dónde tendrá que vérselas con bandas rivales y aprenderá a ordeñar una Harley. Finalmente, por si el equilibrio aún está algo jodido, he pensado en presentar y dirigir mi propio late-show, que he decidido llamar en un alarde de ingenio: "El mini-show". Sus vais a cagar.
 "Heidi-Motorista, salvaje y viviendo al límite!!!"
En fin, mis pequeños lectorzuelos, os odio profundamente, y no merecéis ni una línea más por mi parte. El mundo es un sucio estercolero que tengo que dominar para poner un poco de orden y decorarlo a mi gusto. Seguid con vuestras insulsas y cíclicas vidas de pringaos mientras yo bebo mi batido de mango de los miércoles. Un maligno saludo.
Mini-Yo
(New World Order) 13-04-05
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