Ah, el olor a escarcha de la mañana.
Otro diciembre llega y llama a la puerta, y nos trae el momento de comenzar un nuevo Calendario de Adviento.
Me tiemblan ligeramente las manos.
Los nervios de si molará, si será una mierda, si será mejor o será peor que el año pasado, y la verdad, la única forma que el calendario de adviento de Spiderman sea peor que al año pasado es si dentro de cada casilla
hay un trocito diferente de hígado de ternera sin refrigerar.
El número uno se sitúa en un hombro de Spiderman. Debajo de la lycra hay músculo y debajo del músculo se encuentra una pastilla de chocolate que esperamos que tenga un bonito motivo navideño.
De hecho hemos encendido velas, hemos hecho cánticos y hemos dibujado un pentágono algo defectuoso porque me parece que es el primer pentágono de seis vértices.
No hay sorpresas al levantar la tapa de la primera casilla.
Una pastilla de chocolate boca abajo, con una burbujita de aire atrapada en su superficie y que empieza a recordarnos demasiado al calendario del año pasado.
Se nota cierto canguelo en la habitación. Yo juraría que han bajado varios grados de golpe, sólo para darme cuenta que he vuelto a dejarme la nevera abierta.
Por razones de sensibilidad y ahorro y uso responsable de bytes, no voy a mostrar la casilla abierta de cada día, porque sinceramente, todas tienen la misma pinta.
Si ocurre algo fuera de lo normal, será debidamente documentado, tal y como marca el protocolo.
Toca sacar la pastilla de chocolate del primer día. Atenea, dame fuerzas.
Vamos hombre no me jodas!!!!
Ahora el sudor frío se extiende por el cuello, baja por la espalda, coge un bate de beisbol e intenta sodomizarme.
Para los no iniciados, los que no se acuerdan o a los que han conseguido olvidar las pesadillas gracias a horas de terapia de grupo, esta chocolatina es la misma chocolatina que el primer día del Calendario de Adviento de Spiderman del Año Pasado y la verdad, no me mola nada de nada.
Sí, ya sé que si fuera la primera vez le hubiera dado un aprobado, pero con cierta experiencia, lo único que puedes hacer es intentar suprimir los deseos de quemar el calendario, tirotear el establecimiento donde lo compraste y torturar los cabronazos que decidieron que este año, para ser original, pondremos las MISMAS PUTAS CHOCOLATINAS que el año pasado.
Suerte tengo de que he comido demasiados cacahuetes y me es casi imposible dar rienda suelta a cualquier tipo de emoción que implique algún tipo de movimiento repentino y violento.
Sólo me queda esperar que mañana no haya el simbolito de la cara de Spiderman con las patas de araña al rededor.
Sino, estamos condenados...CONDENADOS!!!
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