
No siempre es fácil controlar las situaciones de la vida y a veces, cuando te llegan un viaje, trabajo y una infección ocular, sueles llegar tarde a todos lados. Pero después de unas horas de pánico generalizado, por fin puedo inaugurar el calendario de adviento, aunque a Papá Noel le toque tener que correr un poco más si quiere llegar al 24 a tiempo.
El año pasado empecé un sendero peligroso siguiendo tres calendarios de adviento a la vez. Lego, Spiderman y La Tradición compitiendo por ser el calendario que recordaríamos hasta que las crudas manos del alzheimer se lleven nuestros recuerdos a una granja muy grande donde puedan correr.
La idea de este año era prescindir del calendario de Spiderman, porque aunque molaba lo suyo, la decisión de repetir las chocolatinas cíclicamente cada 4 días era algo imperdonable hasta para un superhéroe de tan alto linaje. Pero claro, te vienen con esas portaditas tan chulas, con tantos colorines, con tantos enemigos, con un cierto aroma a jazmín arácnido, que te confunden, y decides darles una segunda oportunidad sin entender porqué te enfadaste tanto en primer lugar.
La decisión colectiva (y cuando digo colectiva quiero decir la mía) fue la de suprimir el calendario tradicional, porque es verdad que es el tipo original de calendarios, es cierto que las chocolatinas tuvieron la decencia de tener un toque navideño, y no puedo negar que en una Navidad tan comercializada, la tradición debería contar para algo, pero hay un número determinado de niñitas jugando con pajarillos que puedo soportar, y ese número se pasó con creces el año pasado.
Mi idea original era sustituirlo por un calendario DIY de esos que tú pones la sorpresa. Encontré uno baratillo que podía ponerle algo de emoción al tema, pero los cajoncillos eran tan pequeños que hubiese tenido problemas para encontrar 24 regalitos diminutos para llenarlos, y después de todo, yo ya sabría qué hay dentro. Ya sé que la mitad de esta historia está hecha para colgarla en la web, pero la otra mitad es para disfrutar yo, y si no disfruto no hay Smint.
Así que finalmente la decisión general (y cuando digo general quiero decir la de trollaki) fue seguir por primera vez en la historia, un calendario de Hello Kitty. Sé que hay gran grupo de féminas seguidoras de la web y ya iba siendo hora que les rindiera un pequeño homenaje que además me salva de tener que dormir en el sofá..
Y finalmente tenemos el gran, inconmensurable e incomprensible calendario de Lego. El primer año fue un calendario urbano (tema que se repite anualmente), el año pasado nos vimos invadidos por un calendario genial, de fantasía, plagado de orcos, enanos, brujas y Esqueleto de la Muerte Negro y Con Ojos Rojos.
Este año nos abordará un calendario de piratas y sirenas. En un alarde de imaginación y herejía la gente de Lego ha pensado Jack Sparrow no era un candidato suficiente para guiarnos hacia la Navidad así que introduce en la mezcla una sirenas que no hacen más que camuflar la crítica social de Lego por lo que pasa en las costas de Somalia, donde un pequeño reducto de gente con espíritu intentan mantener viva la honrada y respetada profesión de pirata bajo las malas miradas de la comunidad internacional.
Así que sentaos y disfrutad, porque llegan curvas, y no estoy hablando de Shyla Stylez, sino del sexto calendario de adviento de Meloncorp, un calendario de adviento con el triple de vitaminas.
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