Tercer día, por mucho que las agujas del reloj me digan que hace 4 horas que entré en el cuarto.
Un día prometedor después de las herramientas de ayer.
Tengo claro que la mejor opción puede ser dejar de pensar en piezas que tengan que ver con la Navidad, pero uno nunca deja que la Esperanza se desvanezca, aunque sólo sea por ese espíritu navideño que te empuja a esperar lo mejor del mundo.
Así que vamos a ver.

Mier-da!
A ver, pillo lo de las herramientas y esa temática de los trabajadores que necesitan casco, pero una caja de donde salen cuernos de alce radioactivo es estirar demasiado el concepto de "trabajos al aire libre".
Sé que me vais a decir que no es más que una caja con unas botellas de las que brotan llamas, y que precisamente deben ir a juego con la salida de agua y las herramientas de ayer, pero llevo ya los suficientes meses
en Suecia como para tener claro que eso son cuernos de alce radioactivo.

Parece que al menos esta vez no hay piezas extra que me vuelvan tarumba.
Este tipo de bolsas de plástico perforado me recuerdan de una forma deprimente a las bolsas en las que venden las barras del pan en el Carrefour.
Sé que no es el tipo de pensamiento que debería tener a tan sólo 3 días de comenzar el calendario, pero a medida que se acerca el viaje a Barcelona, todo me recuerda a algo de Carrefour.

Pido permiso para retirar lo que he dicho antes sobre piezas sobrantes y procedo a arrancarme todos los pelos del cuerpo a base de untarme leche condensada por toda la piel, esperar a que se seque y estirar con la mayor fuerza posible.
Tres cuernos cuando sólo debían haber dos me va a obligar a aceptar que esto son llamas y no la cornamenta de un animal llamado Chernobyl.
No será difícil de montar. Dejaré que un mono lo haga por mi, así, en vez de decir que "hasta un mono podría hacerlo" podré usar la frase "hasta un mono lo ha hecho" que siempre queda más interesante y explica el curioso olor a mierda.

Y ahí está, montado por un mono disléxico.
Los monos disléxicos son harto especiales. Como lo normal es que un mono cometa cientos de errores al intentar escribir, un mono disléxico comete tantos errores sobre los errores normales que acaba escribiendo textos de más de 100 páginas con una aparente coherencia que podría ser atribuida a niños con un ligero retraso mental o novelas de Dan Brown.
Además, el simio ha conseguido no dejarse ni una sola pieza, y se ha ganado una banana extra.
El bombero se mira la cuestión como si no fuera con él.
Hace un rato se ha puesto a mirar a su alrededor como pensando "debería apagarlo?? vale que soy un bombero y tengo una toma de agua de 7 centímetros más allá, pero quizá no quieren que lo toque".
Tiene que ser duro llevar un dilema de este calibre encima.
Esperemos que mañana haya algo más que fuego y medios para apagarlo.
melonian (03-12-07)
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