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Por suerte, el segundo día de un Calendario de Adviento no es tan importante como el primero. Es puro trámite, como La Jungla de Cristal 2 o tirar el liquidillo que hay encima del yogur.

Y digo "suerte" porque si empezamos con un galán "Bombero de Rescate", lo que se avecina en la segunda casilla del calendario de Lego no es nada alentador.


Abrir la tapa del día 2, trae la imagen que te ayuda a tener una imagen de lo que debes tener entre manos después de 5 minutos de arduo montaje.

Y aunque siempre viene bien algo de ayuda, con entradas como esta, uno casi preferiría esperar hasta dejar las piezas montadas para ver qué te ha tocado.
De esta forma, la esperanza de que lo has hecho mal te mantiene el espíritu intacto.

No quiero ser malo, pero ante la perspectiva de que un calendario de Navidad me salga una toma de agua y una especie de soporte de herramientas con un walkie-talkie, un hacha y una botella de oxígeno hace que tus cejas pasen del arco a la horizontalidad más absoluta en pocos segundos.


Al menos en la bolsa parece que puede ser divertido el proceso de montaje.

Nada que requiera un ingeniero industrial, pero sí algo que ponga a prueba tus nociones de mobiliario de rescate básico.


Otro momento de esos que no me gustan, cuando abres el paquete y parece haber más piezas de las que necesitas.
Y no hablo de los bloques normales, sino de que de momento ya tengo más hachas en la ecuación de las que esperaba tener.

No me mal interpretéis, uno nunca tiene suficientes hachas, especialmente con tanto cabrón suelto por ahí, pero ya me veo con piezas sobrantes y no voy a poder dormir hasta que pueda darles un uso decente.

Esto ya me ha pasado en otros proyectos de Lego, y por suerte siempre he podido enchufar las piezas sobrantes en algún lado de la nave de forma que no me sobren piezas por mucho que el Tie Fighter tenga alguna que otra luz extra donde George Lucas había previsto una superficie llana.
Así que mantendré mi espíritu navideño intacto siempre que puede aprovechar ese hacha extra. Quizá nuestro colega del primer día podrá hacer uso de ella.


Voilà!

Montado y con un resultado muy similar al esperado.
Sólo los más tiquismiquis tendrían los santos huevos de quejarse por las modificaciones hechas bajo presión.

Tres piezas de más, un hacha, una boquilla de la botella y "colgador", que han podido ser reutilizadas sin demasiados problemas.
No queda nada suelto. El universo sigue armónico. Uno casi puede sentir como se expande tranquilamente.

Para qué tenemos estas piezas es un misterio, pero estoy convencido que el pobre bombero del día 1 se está preguntando lo mismo.

¿Para qué cojones quiere alguien un hacha cuando tiene una sierra mecánica entre manos?

melonian (02-12-07)


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