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Una vez saqué el Panettone, me pareció que debía, bajo presión moral, sacar el Roscón de Reyes, uno de nuestros elementos folklóricos que está siendo apartado del mundo navideño hispano a marchas forzadas.
Tened en cuenta que no he dicho "inexplicablemente olvidado".
Desde mi punto de vista, todo tiene un sentido, aunque a veces, como pasa en muchas calles de este país, el sentido de el contrario.


Carrefour, media tarde, día 23.

Merodeando por la panadería del super nos encontramos con esta pieza de coleccionismo absurdo que entra por la retina y te la destroza con polvos picapica.

Antes de empezar, tengo que decir que a) no soy un gran fan del roscón de reyes, b) no soy un GRAN fan de Disney y c) hay unos 200 grados de calidad de roscos de reyes, 8 de los 10 últimos se venden en Carrefour.

Decidí comprar este por su suma de precio y originalidad, pero especialmente por lo que veis aquí abajo.


Este roscón de reyes caduca el 27 de Diciembre de 2006. No sé si podría clasificarlo como ironía, pero voy a hacerlo de todas formas porque hoy me siento aventurero.

Bien, yo no soy un experto en el tema, pero he leído suficientes tratados navideños y he vivido suficientes "reyes", como para saber que se celebra el 6 de enero.

Para Reyes, este roscón será fruto de intoxicaciones leves con cuadros que irán de la indigestión hasta la irrigación de colon. Toda una fiesta de luz y color, aunque el color sea más bien amarronado.


El roscón en sí es de los normalitos.
No se trata de ninguna apuesta por la imaginación, pero tratándose de una tradición, yo creo que tanto mejor.

Eso sí, no entiendo porqué siguen poniéndole la fruta edulcorada.
Todo el mundo la acaba quitando.
Hay quien prueba una cereza, pero acto seguido la escupe y acaba quitando el resto de fruta dejándose una nota mental de no volver a probar las frutas de roscones de reyes venideros.

Además no podemos engañarnos. La cúspide de la repostería no se consiguió con el roscón de reyes.
No conozco a nadie que piense en un roscón y empiece a salivar. No conozco a nadie que no le de asco el verbo salivar.


No, la gracia del roscón es la tradición, es esperar que este año por fin consigamos ese regalo que siempre quisimos y los Reyes nunca nos trajeron.
La abolición de todas las guerras, el fin del hambre, la muerte inesperada de un familiar cargado de pasta, la adbucción por seres extraterrestres y decididamente violentos de tu vecino más odiado.

La gracia del roscón es comerla el día de Reyes, intentar encontrar la figurita, evitar la haba y hacer ver que te comes tu parte diligentemente.


Quien tiene la suerte de encontrar la figura es coronado rey y tiene la potestad de elegir una chica joven, guapa e imaginariamente virgen para sus menesteres más intensos y carnales, por decreto real o imaginario.

Como veis, este roscón al menos tiene una corona que ya quisieran la mitad de monarquías africanas.


Mi misión al intentar hacer una descripción objetiva de este roscón era encontrar la figura, así que me he puesto manos a la obra sabiendo que no había espíritu navideño suficiente que pudiera inducirme a comer este bodrio harinado.

Así que lo mío ha sido coger un cuchillo y machacar el roscón hasta que he encontrado mi tesoro...mmmhhh, ¿dónde está Gollum cuando se le necesita?

Tengo suerte que este no es como el que compra mi madre.
Ella, para hacer nuestra miseria algo más entrañable, los compra rellenos de crema, con lo que aumentamos la calidad del sabor, pero añadimos el elemento sorpresa de dejarte un diente mientras masticas una haba seca envuelta en papel de plata.


Efectivamente, en el segundo trozo registrado he encontrado la haba.

Yo hubiera jurado por todo el santoral que las habas eran verdes, o llegados a extremos drásticos, de un amarronado pálido.
Encontrar una haba rojiza me ha quitado la poca alegría que acuchillar un bollo indefenso me estaba produciendo.

En mi casa, aquél que encuentra la haba tiene que pagar al resto una cena la noche de Santa Lucía en febrero.
No sé muy bien quién se inventó esta tradición, pero todos la hemos aceptado como válida y aceptamos el veredicto de la diosa fortuna.

Claro está, si es mi padre el agraciado, se exige restaurante calité con reserva previa.
Si me toca a mi, Santa Lucía huele a frankfurt o bocata con coca-cola para todos.


Poco después encuentro la figura, lo que vendría a ser el rey en un roscón convencional. Mickey en este caso.

La verdad es que la figura está muy currada.
Siendo del Carrefour, a menos de 3 euros, me esperaba una figura de esas en las que dudas si lo que tienes en las manos se ha modificado lo suficiente como para no pagar derechos de autor o simplemente la persona que talló el molde tenía un par de dedos de menos.


En definitiva, me gustaría poner un énfasis en lo bonito de la tradición del Roscón de Reyes, su capacidad para unir a la familia, en sus cualidades para dictaminar realeza o deudores de cenas venideras, en su noble factura ante una tradición que se está perdiendo.

Eso sí, también me gustaría poner énfasis en el hecho de que NO se pueden vender roscones que caducan antes de fin de año!
De que la mayoría de roscones son bastante sosos, en especial el de Carrefour que de comestible tiene lo que yo de bailarina cabaretera.
Y ante todo, de que todo el mundo odia la maldita fruta que viene pegada al roscón y que acaba dejando ese regusto acidulado a la costra de pastel que todos hemos llegado a odiar.



melonian (23-12-06)




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