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Chupachups es una de las muy pocas empresas españolas (aunque pronto será italiana) que se ha dignado a hacerme la vida más fácil este adviento creando un producto genérico adaptado a la navidad, como debería ser en un país que se intenta aprovechar de las festividades como si fueran turistas incautos.


No soy un superfan de Chupachups.
Me alegra que se venda en todo el mundo, me impresiona su gran cantidad de sabores y me gustan profundamente la gama de sabores cremosos, pero tengo que reconocer que cuando tengo que escoger un "chupachup" yo escojo un Kojak o uno Fiesta relleno de chicle.
Para gustos los Power Rangers.

Pero tengo que admitir que Chupa Chups ha conseguido llevar al punto de la locura el complicado mundo de pegar un trozo de caramelo en la punta de un palo.

Desde hace unos meses, la marca catalana tiene en la mayoría de kioskos un set de mini chupachups, los NanoChups, que se venden como llaveros o adorno para el móvil para toda esa gente que está muy loca por los chupachups o que no tiene demasiada imaginación.


Para estas Navidades, la buena gente de ChupaChups ha sacado una versión festiva de su Nano-producto.
Sí, no es nada más que lo mismo pero con un gorro de Santa Claus.

Sé que no es lo más original del mundo, quizá sea hasta sencillo en extremo, pero la idea me parece cojonudo, porque sólo hay dos sitios del cuerpo humano donde uno se puede poner un gorro de Santa Claus y uno de ellos es para mayores de 18 ó 16 si van muy salidos.
Así que plantarle un gorrito a un ChupaChups me mola un huevo.

Hay que decir que como adorno para el móvil, no es de los mejores.
Cuando lo compré esta mañana estaba convencido que puesto al lado del móvil se iluminaría en cuanto recibiera una llamada, pero quizá eso era ser demasiado optimista.
Ver que no se encendía nada me ha devuelto a mi estado de pesimismo absoluto natural.


Lo que no tenía muy claro hasta hoy era si estos NanoChups, de los cuales hay 14 diferentes, eran comestibles o no.

Pues bien, mi respuesta ha llegado con este Happy Nano Chups, donde pone claramente que no es ni comestible ni un juguete, lo cual me ha puesto todavía más pesimista.
Supongo que tiene sentido, pero no deja de joderme que no pueda comerme mi NanoChups en caso de necesidad.

Lo que menos he entendido es que se tenga que tener más de 14 años para comprarse uno.
Vamos a ver, no estamos hablando de la píldora del día después. Estamos hablando de un jodido llavero!!!!
Hay niñas con 10 años que tienen más agujeros para sus piercings que tanque alemán de la segunda guerra mundial. No acaba de tener sentido, pero hace tiempo que dejé de intentar encontrarle un sentido a este mundo.


Y como este NanoChups me ha dejado con el mal rollo de su no comestibilidad, voy a poner otras chocolatinas que sabía que saldrían y ahora quizá no tengan otra oportunidad para ver el mundo.

Son quizá las chocolatinas mejor esculpidas que hay por ahí, incluyendo ese conejito de Lindt que yo juraría que se ha equivocado de festividad.


Un hombre de nieve y un Papá Noel enloquecido.
No sé qué tiene ese Santa Claus que no paro de imaginármelo con una recortada apuntando a los pies de Rudolph diciéndole que baile.

Podéis encontrar estas figuras de chocolate en formato gigante (unos 15 cms) o en la versión mini, como los que veis arriba, de unos 6 centímetros.


Una vez les has hincado el diente te das cuenta de que no están rellenos, que es precisamente como todas las figuras de chocolate deberían estar. El nougat es asqueroso.
Además la calidad del chocolate también me ha impresionado. No me lo esperaba de estas figuras sin marca.
Ciertamente mejor que las chocolatinas del día 18. Rock on!...no, no...Jingle on, supongo.



melonian (20-12-06)




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