Gritos en el Pasillo

Juan Terranova

Calle 17

ByTheWay.tv

Demasiado Violeta

La Esfera

Reducir al Mínimo

¿En qué piensa un calcetín?

Simaegi

Pretty Curry

La Srta. Melón

El Quinto Pino


 


Volvemos a España, donde tan sólo el mundo de las chucherías se está vistiendo de Navidad.
Y aunque las chocolatinas generalistas, coronelistas y subalternas son las que ostentan una mayor diversidad, son las gominolas las que ofrecen un mayor nivel de calidad, aunque sólo sea de vista, diseño y ligera originalidad, en un intento de superar el Guiness, el de los récords no las cervezas, de la frase más larga del mundo.


Una empresa más que desconocida, que produce en China y distribuye a Europa ha creado estos Christmas Jelly Collection, o lo que en Cristiano Hispánico vendría a ser Gominolas de Navidad.

La verdad es que el diseño impone y en cierta medida llega a imsacar.
Hacía tiempo que no veía un envoltorio tan moderno y tan Navideño a la vez, aunque tengo que admitir que yo me rijo por los diseñadores gráficos de Unicef en cuanto a modernidad navideña.


Incluso por detrás, el paquete tiene una calidad suprema, algo que esperas de una de esas super-empresas super-poderosas super-ehmm-algo.

El Papá-MarioBros-Noel es genial, los árboles decorados son algo moñas, pero en general es un envoltorio que podría servir de inspiración para muchos otros productores de mercancía festiva.

Lo único que me deja algo frío es lo de "6 assorted Christmas jellies" y ahora veréis porqué.


No sé de cuantos sets diferentes se compone esta "collection", pero lo que está claro es que éste no lleva "6 assorted Christmas jellies". Llevará 6 jellies, pero por Rudolf que no son assorted.
Son 6 gominolas, pero sólo tres diferentes.

Eso no quita que sean de las mejores gominolas que he visto últimamente, con una calidad de forma y de detalle impresionante, con unos arreglos en azúcar duro que dejan en bragas la gran mayoría de confiterías de mi barrio, aunque hay ferreterías que dejan en bragas la gran mayoría de confiterías de mi barrio.


Un oso, con manoplas, gorro y bufanda. En China debe hacer un frío de cojones.

El oso tiene un saborcillo a cereza que podría ser confundido con la mayoría de frutos rojos que conozco.
Además, es una gominola tan densa que cuesta lo suyo hincarle el diente. No es que esté duro, simplemente que hay tanta gominola en tan poco espacio que seguramente esta tiene un número de átomos muy superior que la media.


Bautizado como Rudolf por mi, está muy claro que este no es Rudolf. Su nariz marrón le delata, y digo yo que si vas a poner un reno, casi mejor que pongas el que conoce todo el mundo, en vez de un Comet o Vixen cualquiera.

Este es sin duda el más feo y más malo de los tres.
Mi novia dice que es limón, yo digo que es piña. Seguramente ella tiene la razón porque yo hace tiempo que no me fío de mis papilas gustativas.

La guirnalda y la pajarita sugieren una fiesta de empresa donde nuestro reno ha arrasado con ese espumoso que parece entrar como el agua. Nunca entenderé a los renos que beben, porque ellos lo único que hacen es conducir.


Aunque parece una bota, sólo puedo suponer que esta gominola intenta representar un calcetín. Un calcetín con cordones, pero un calcetín de todas formas.

Definitivamente este es el único sabor reconocible a la primera. El rojo sigue siendo fresa 9 de cada 10.
Probablemente el más rico de los 3, pero no he sentido la necesidad imperiosa de lanzar cohetes para celebrarlo. Me estaré haciendo mayor.

En definitiva, no son las mejores gominolas que he probado y el azúcar decorativo era bastante malo, pero está claro que son de las gominolas más bonitas que he visto en tiempo, y son de Navidad, así que no puedo quejarme.



melonian (13-12-06)




.: © www.meloncorp.com 1592 - 2005 :.