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La historia de Cataluña siempre ha sido muy escatológica.
Desde que Jaime I decidió ir al sur en vez del norte nos hemos ido cubriendo de mierda nosotros mismos hasta hoy en día, donde nuestra clase política perpetúa esa tendencia a ir hasta las rodillas de mierda.


El folclore catalán, muy rico él, no se ha visto exento de esta demostración escatológica y siempre ha servido para mostrar nuestra vertiente más preocupante.

Y cómo andamos en los días en que la mayoría de familias españolas y catalanas decoran sus casas con belenes y pesebres, no podía faltar aquí lo que no falta en ningún hogar más allá de la franja de Aragón.
El Caganer.


No sé muy bien como pasó.
En la Biblia deja muy claros ciertos puntos de la Natividad. Mirra, incienso y oro. Reyes, pajes y muchos pastores con sus rebajos y Carmen Sevilla.
Todo lo que por aquél entonces se encontraba cerca de Belén o cualquier cosa que universalmente se pudiera relacionar con el ganado ovino.

Pero en ningún lado se especifica que alguno de esos siervos del Señor tuviera problemas de retención ante el acontecimiento más importante de nuestra era desde que...qué coño, ese hecho marca nuestra era!!!


Y aún así, en todo pesebre catalán debe haber un Caganer, un payés con barretina (sombrero típico catalán) que se dedica a fertilizar el campo de la forma más personal posible.

No acabo de entender como es posible que una figura así encuentre un puesto en el top ten de la escena navideña, pero hoy en día se ha vuelto como un símbolo, un icono de la Navidad Catalana.

Hace tiempo que perdí la batalla de intentar entender nuestra cultura.


Hay millones de tipos diferentes, pero todos tienen tres puntos comunes: la barretina, la pose y la mierda, mitad en el suelo y mitad en proceso de dejar el cuerpo.

Es una figura tan barriobajera que la hemos adoptado como tradición para poder explicarla sin ponernos rojos de vergüenza. Todo porque nadie tuvo las narices de prohibirla en su momento.

En una sociedad que hace poco constituyó una ordenanza cívica que multa de manera ejemplar cualquier culminación pública del sistema digestivo, no es lógico que luego nos pongan estas figuras hasta en la sopa y que esperen que los niños de hoy en día crezcan normales.


Eso sí, luego venga a prohibir anuncios porque alguien anuncia una hamburguesa muy grande o a estigmatizar a Mario Bros porque todo el mundo sabe que los videojuegos son malvados, inducen a la violencia y causan epilepsia.

Otro día os hablaré sobre lo que ya apuntó Job hace poco. La joya de la corona de la Navidad Catalana.
EL CAGA-TIÓ.

Nuestro sustitutivo folklórico a Papá Noel y a los Reyes, aunque hoy en día convive con ellos y se ha convertido en una forma complementaria de conseguir regalos de bajo nivel.
Un tronco al que los niños golpean duramente con palos mientras cantan.
Según la tradición, a vistas de la agresión recibida, el Tió cagará regalos para los niños.
Pero quién no perdería control de los esfínteres tras una paliza similar?? No he visto una tradición más enferma y entrañable en mi vida, y ante todo nunca he visto un papel tan importante de la MIERDA en la festividades navideñas de ningún pueblo sobre la faz de la tierra.



melonian (06-12-06)




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