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La gente se cree que la temporada navideña comienza cuando el Corte Inglés pone su decoración que cada vez es más ecléctica. Un día no nos daremos cuenta y la decoración de fiestas será una simple bombilla de cambia de color cada cuarto de hora.

Pero en realidad, lo que marca la llegada oficial de la Navidad son los polvorones.
Incluso antes que los turrones, los mantecados y polvorones son los primeros en aparecer en los hipermercados con esos stands tan deprimentes de venta a peso.

Yo personalmente siempre los compro a peso porque sólo como polvorones de canela y las cajas de la Estepeña siempre te llena la despensa de polvorones de chocolate o limón que sabes que nunca vas a comer.
El resto pueden ser donados con fines caritativos.



A mediados de Octubre ya puedo uno encontrar cajas amontonadas repletas de polvorones, con la esperanza de que alguien tenga ganas de ponerse el espíritu navideño dos meses antes.

Yo soy de los que come polvorones desde octubre hasta febrero y luego espera religiosamente hasta la próxima temporada. No hago raciones para los meses anavideños y tampoco lo necesito.
Para cuando febrero ha llegado, mi cuerpo está tan lleno de toxinas polvorónicas que puedo subsistir hasta el próximo otoño.



Soy consciente de que la evolución de los polvorones ha sido más bien escasa durante los últimos 984 años.
Todos son invariablemente de alguna estepa o están relacionados con ella.
Todos están individualmente envueltos con papel o plástico de lo más vetusto y carca. Son lo más deprimente de las fiestas, pero sin duda atraen como todo aquello que sabes que no debes tocar.



Así como los turrones han sufrido un cambio gigantesco los últimos 10 años, los polvorones se han estancado en el olvido.
Siguen teniendo la misma forma, siguen siendo baratos y la gente sigue mirándote mal por llevarte todos los que quedaban de canela.



La textura tampoco ha cambiado lo más mínimo.
Se siguen desmoronando al primer mordisco dejándolo todo lleno de migas de polvorón.

La forma más indicada para evitar este problema es machacando el polvorón en cuestión (toma rimón) antes de sacarlo del envoltorio.



El último punto deprimente está en los sabores disponibles.
Creo que si algún día veo polvorones sabor a cola o mora me voy a morir...o mataré a alguien de alegría.

Canela, almendras, sésamo, chocolate, limón y coco son los mayoritarios. Por ahí quedarán algunos roscones de vino y algún que otro "crocant", pero poco más.

Tomad nota especialmente de los de coco y chocolate, porque no habéis comido basura más deleznable en toda vuestra vida.



Sé que no es la mejor modo de comenzar la época navideña, pero si así empieza en España, porque no iba a empezar así en meloncorp.
Después de todo, me paso 4 meses comiendo polvorones de canela sin parar...



melonian (01-12-06)




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