A parte de que considero que los fanáticos religiosos deberían ser obligados a ver la nueva película de Amenábar durante 15 horas seguidas mientras una cabra les chupa los pies, tengo que decir que las religiones me encantan.
La mayoría de éstas se basan en que si haces las cosas bien, algún tipo de recompensa será enviada hacia ti.
Y ya sé que puede parecer un tipo de amenaza positiva, pero me parece una fórmula licita para mantener a raya esos instintos básicos que nos empujan a mezclar Peta Zetas con leche fresca.
Y aunque la mayoría suele necesitar que te mueras, te reencarnes o explotes en un mercado para poder cobrar tu premio, hay otras que son de efecto inmediato, y parece que debo seguir, sin saberlo, una de estas últimas, porque estoy convencido que tengo que haber hecho algo muy bueno para poder abrir la nevera y encontrarme esto:
Por fin! Por fiiiin, puedo abrir la nevera y ver unas latitas de Jones Soda saludándome, como si llevaran ahí toda la vida.
Hace muchos años que soy fan de Jones Soda y nunca hasta ahora había podido probar un refresco de los suyos, pero sus sabores absurdos y sus ediciones limitadas para cualquier festividad que se precie, hicieron que, hace tiempo, me rindiera a sus encantos y prometiera amor eterno a sus brebajes divinos.
De hecho, en 2007 ya rendí tributo a la maravillosa colección de refrescos de Halloween de Jones Soda, y hoy por fin puedo probar una, con un sabor que ha sobrevivido hasta hoy pero que se ha vestido de hombre lobo en una latita de 237 ml, con estilo de aviación.
El refresco Jones Soda de Candy Corn, es como su nombre dice de "Candy Corn".
La traducción literal es Caramelo de Maíz, y aunque de maíz no tiene nada, su aspecto, muy parecido a piezas de maíz, es una de las golosinas más comunes durante las semanas
que preceden a Halloween.
La lata es simplemente alucinante.
Desde el tamaño al color, del diseño al texto.
Perfecta, simplemente perfecta y molona, con una especial mención al tipografía que muestra el sabor, que está hecha de baba de Hombre Lobo.
Joder, es que me emociono y me cuesta picar las teclas.
Y aunque a veces me olvido que este tipo de productos que tiene envoltorios alucinantes, tienen un contenido que ingerir, esta vez las manos me temblaban para poder abrir la lata y por fin poder mojar mis labios con un poquito de refresco infernal.
El color, es brutal. No hay cámara que pueda mostrar la fosforescencia fantasmagórica del líquido.
Tampoco hay cámara que pueda captar el olor dulzón, meloso y químico que te atrae al igual que los dibujos de Tom & Jerry, donde una mano de humo se atreve a meterte un dedo en una fosa nasal para atraerte al punto de origen.
Y el sabor es tremendo.
Dulce 100%, algo de química y ganas de matar por más.
Bueno, no, seamos realistas. El sabor es muy bueno, pero es tan dulce que creo que no podría beberme una lata grande entera sin acabar un poco abrumado por tan alto nivel azucarado.
Tiene un toque de jarabe para la tos que se ve reforzado por lo poco carbonatado que es el refresco.
Podrías bebértela de un tiro, pero seguro que harías muecas tras el último trago.
Me quedan tres, y sé que no podría beberme una ahora mismo, pero doy gracias por saber que todavía podré beber este néctar 3 veces más.
Parece que tendré que seguir siendo bueno...al parecer, tiene su efecto...
Alucinante panorámica de una ciudad hecha en Lego... salta al link

Tributo a Heath Ledger, el Joker definitivo (en inglés)... salta al link

Un ladrón de Valls le roba la radio a un coche e intenta vendersela al dueño...

Una vaca gigante, que casualmente se llama Chilli (con carne)...

Conducción senil. Si tienes muchos años y todos conducen en sentido contrario, puede que seas tú!... salta al link