Las premisas (sean de la religión que sean) son inmejorables.
Bolsa grande, chocolatinas de Hershey's (que hacen chocolate tremendón), edición de miedo creada únicamente para Halloween.
No hay nada que pueda salir mal. Nada que pueda quitarme esta victoria de espíritu demoníaco a 3 semanas vistas del día H.
Es lo que siempre ando buscando cuando octubre llama a la puerta y llena nuestros corazoncitos de terror, dulce y suave terror.
La bolsa es de un diseño algo crudo y desaguisado, pero el tipo de fuente, los colores y los pequeños monstruos son inconfundibles.
El nombre también gana puntos, porque Boo Crew sería un nombre deleznable durante cualquier otra época del año, y sólo se puede concebir con brujas y gatos negros en mente.
Además son 311 gramos de chocolate dividido en múltiples chocolatinas envueltas individualmente, preparadas para servir a los niños incautos en Halloween.
Se trata de 27 chocolatinas, de aproximadamente 11,52 gramos cada una, lo que supone una cantidad decente si en vez de dar las chocolatinas decides que este año, con todo eso de la crisis, más vale que pienses en ti.
Y es que once gramos de chocolate es prácticamente nada, siempre y cuando sea para consumo propio.
Hay tres tipos de chocolatinas cuyos envoltorios están divididos en tres: goblin infantil (dorado), zombie desarrollado (rosa) y bruja impertinente (verde).
Los dibujos son algo infantiles, y es que aunque están destinados a niños, quizá algo de vísceras y maltrato a los mayorías irían algo más acordes con la población a la que se destina el producto.
Hasta aquí todo perfecto.
El problema serio viene cuando lo que tu pensabas que eran chocolatinas diferentes resultan ser la misma jodida chocolatina.
Y lo que es peor, que no hay ni dibujito, ni relieve, ni ná de ná.
¿Pero esto qué es?
Los niños no entienden de crisis a menos que les quemes los Gormitis con un soplete, y no van a entender que cada chocolatina sea igual independientemente
del envoltorio y que tenga la forma de chocolate semi derretido.
Visto en perspectiva, cuando los niños abran sus golosinas ya estarán a una distancia considerable como para que decidan volver y quemarte la puerta de casa, pero aún así, uno no puede
dejar de sentirse timado por Hershey's, que pasa por ser una de las empresas chocolateras más importantes del mundo.
Quiero decir que, si Chocolates Mandril de venta en parafarmacias y tiendas de chinos te hace algo así, te lo tomas como una lección por arriesgarte al comprar chocolatinas, pero Hershey's debería
tener por lo menos 20 escultores de chocolate que podrían haber echado una mano a la hora de sacar de la mediocridad estas chocolatinas.
Por lo menos el chocolate es macizo y no hay sorpresas desagradables, como praliné o trocitos de almendra.
No es la mejor chocolatina que he probado, pero estoy seguro al 93% que el sabor estaba condicionado al ánimo alicaído debido a la poca gracia de la chocolatina en sí.
Así que si compráis para niños que no tengan una relación sanguínea con vosotros, Boo Crew está bien. Da el pego y parece profesional, y siempre será mejor que las familias que dan frutas a los niños porque es más saludable.
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