
Cuando pienso que El Exorcista salió en 1973, hace 35 años, no me extraña que sea considerada por una gran parte de la crítica mundial como la peli más terrorífica de la historia.
Vista hoy y con perspectiva, podríamos pensar que no hay para tanto, pero de hecho está tan llena de momento de una violencia tanto física y mental que supera de largo cualquier peli de sangre y bichos raros.
Quizá sea porque está basada en una novela que se basa en un exorcismo real, o quizá sea por que nos intentamos imaginar lo bestia que era esta película cuando salió.
Saw y otras mamarrachadas hoy son piedra, papel y tijera comparada con El Exorcista hace 35 años.
Imaginaos si era bestia, que la ya mítica escena de Regan bajando por las escaleras boca abajo (spider-walk) fue sacada de la versión final porque a William Blatty le pareció demasiado fuerte y demasiado pronto en la peli.
Hoy en día tienes a tres tíos cortándose la lengua para mostrar que son buenos japoneses y no pasa nada.
La escena del spider-walk se introdujo en la edición especial del 2000 y ya se han hecho hasta figuritas y cameos varios.
Personalmente no es una película que me guste en demasía, siendo El Resplandor mi favorita en el género de miedo clásico. Pero hasta un tarado como yo puede apreciar la calidad de esta película de inmediato.
Quizá sea porque es bastante lenta y le falta algo de ritmo. Quizá sea que le he tenido un miedo considerable durante muchos años. Quizá las niñas poseídas que se masturban con crucifijos no forman parte de mi definición de una peli chachi.
La verdad es que sólo por esta escena, no puedo parar de pensar en la carga moral que debían tener los padres de Linda Blair al dejar que su hija de catorce años protagonizara una auto violación con un crucifijo instigada por una posesión infernal.
No quiero ni imaginarme como debía sentir Blair al tener que ponerse en ese papel.
Pero aparte de eso, la mayoría de escenas son bastante tolerables e incluso predecibles.
Ojo, con eso no quiero decir que dejen de dar mal rollo y que te pongan los pelos como escarpias.
Y aunque hay una corriente que dice que las capacidades de contorsionismo cervical es lo que más miedo daba, para mi hay 4 momentos que te acojonan más que Freddy jamás acojonó.
Quizá no sean de lo más espectacular, pero para mi, son esos momentos en los que de repente, pasa algo que te destroza la poca esperanza que te quedaba de que Regan viviera para ser ridiculizada en el cole siendo llamada "satanina".
Los dos primeros son hasta calmados...no es necesario cargar la música, ni movimientos bruscos...sólo chungez definitiva. p>
Uno es cuando están analizando la verborrea de la niña en el magnetófono y descubren que es nuestro idioma hablado al revés y que al reproducirse en reversa empieza diciendo "Déjala morir". Ese "déjala morir" chungo y el resto de voces diciendo atrocidades hizo que mis rodillas empezaran a ceder poco a poco.
El otro es una chorrada, pero también me dio un mal rollo increíble considerando el poco esfuerzo visual necesario.
Se trata del momento en que llaman al padre Damien y ven como en el estómago de Regan se ven unos bultos que dicen "Help Me".
En algún lugar bajo esa cara demacrada, esa voz de Manolo y la cabeza giratoria, hay una niña sodomizada pidiendo ayuda con las pocas armas que puede.
Me cuesta aceptar que este es para mi uno de los momentos más chungos de la peli, cuando seguramente a los niños de hoy en día sería el único momento que les haría reír, porque hoy en día, la gente tirándose pedo o vomitando son el equivalente a Monty Python en los 90.
La cuestión es que cuando la niña se pone toda seria hablando de la madre del cura y de repente se calla, lo último te esperas que su respuesta sea una vomitera de campeonato con una puntería que más quisiéramos algunos.
Si tienes que ponerte a vomitar, que más que poder hacerlo desde la distancia, sabiendo que tu puntería va a depositar la pota allí donde tú decidas.
Y por último el momento que más puso a prueba mi válvula sanguínea.
Ese ataque chungo de Regan, por detrás y con mala leche, cuando no te lo esperas, y con esa cara de disfrutar cada momento es algo que me persigue cada vez que le doy la espalda a un niño poseído.
Eso sí, para mi, todos los niños son una panda de poseídos que vomitan a placer por donde quieren y que sólo por que a diferencia de Regan, no tienen pústulas, ni la piel gris, no se les debería tratar diferente, y deberían ser atados a sus camas y sumergidos en agua bendita cada media hora hasta que se curen o queden tan blanditos y empapados que una pulmonía haga el daño que aparentemente el demonio no está haciendo.
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