Para muchos, las Pringles son un producto lleno de controversia.
Está claro que de patata tienen más bien poco. Su forma homogénea es poco menos que espeluznante. Nadie quiere que sus patatas sean TODAS iguales.
Pero su envoltorio duro y versátil las convierten en un snack cómodo para llevar de aquí para allá.
En mi caso, nunca he dejado intimidarme por el simple hecho de que las Pringles sean una puta mierda.
Porque dejémoslo claro desde el principio, la mitad de los sabores de Pringles son sencillamente incomestibles, y la otra mitad llega como mucho a un sabor aceptable que nunca podrá llegar a la calidad de las típicas patatas de churrería (cuyo máximo exponente son las Lays).
Como decía, nunca he dejado intimidarme por el simple hecho de que las Pringles sean basura con el 16% de patata.
La gracia de las Pringles recae en la infinidad de sabores y ediciones diferentes que tienen. Su sabor real es tan sólo circunstancial, porque todos sabemos que al final del día, lo único que varía de un sabor a otro es la cantidad de polvos que le echan a la masa inicial antes de pasar por la prensa que les da su forma ovalada.
Este año por aquí ha llegado una edición especial de Halloween (o eso o los creativos van muy pasados de pegamento) de Pringles, llamada Hot & Scary.
Os ahorraré el suspense para deciros que sólo es especial el bote en el que vienen.
Las patatas en sí son exactamente las mismas que las del sabor Hot & Spicy que juraría que también corren por España.
Pero que hayan sacado un nuevo diseño ya es más que excitante, sobre todo si hemos expuesto antes que el sabor físico de Pringles es menos excitante que Jaba the Hutt en tanga.
Es más, para celebrarlo se lo curran añadiendo 25 gramos de patata, lo que equivale a unas 5 patatas más.
Detalle interesante llamarlo "Monster Pack".
Otro detalle son las telarañas y los murciélagos que pululan por la superficie del tubo.
La base de la lata tiene tres figuras que también se relacionan con Halloween.
La primera podría bien ser Drácula o el Fantasma de la Opera.
La segunda es claramente una bruja.
La tercera figura no la tengo muy clara, pero yo juraría que se trata de la silueta de un mimo, que es precisamente el personaje más terrorífico de los tres.
El interior sigue siendo igual de terrorífico que siempre, con un montón de patatas clónicas, todas igualitas, latentes, esperando una señal para saltarte al cuello.
No es una gran edición especial, pero es más de lo que voy a sacar de cualquier otro producto de gran consumo a este lado del Atlántico.
Eso sí, hecho de menos una caracterización del tío del logo de Pringles, o aún más, la versión anaranjada que salió hace 5 años en USA.
Sí, patatas naranjas. Snifff.
Alucinante panorámica de una ciudad hecha en Lego... salta al link

Tributo a Heath Ledger, el Joker definitivo (en inglés)... salta al link

Un ladrón de Valls le roba la radio a un coche e intenta vendersela al dueño...

Una vaca gigante, que casualmente se llama Chilli (con carne)...

Conducción senil. Si tienes muchos años y todos conducen en sentido contrario, puede que seas tú!... salta al link