Llega el día en la vida de todo mono medianamente evolucionado, donde las palabras "adulto", "responsabilidad" e "higiene dental"
planean en lo alto peligrosamente, cual ave carroñera sobrevolando un cervatillo con leucemia.
Es precisamente en esta época donde uno empieza a experimentar ese fenómeno tan desagradable que es el "tragarse las palabras" y
que tanto ha hecho por las úlceras de estómago en todo el planeta.
A menos que todavía estéis en ese dulce infierno que es la pubertad, donde puedes decir todas las memeces que quieras porque a)
no te importa a quién le hablas y b) a nadie le importa lo que digas, seguramente ya te habrás encontrado en una situación
donde un remolino de palabras se amontonaban en zonas irreverentes de tu cerebro, cagándose en todo lo que se mueve, pero que tras
pasar los filtros que hay en los conductos entre tu cerebro y tu boca, acabaste diciendo cualquier estupidez políticamente correcta
que hace que te salga humillo por las fosas nasales y de tu bilis algo más negro todavía.
Son precisamente esos filtros internos los que le quitan el poderío y el orgullo a tus palabras llenas de rabia, convirtiéndolas
en pequeños corderitos sumisos e inofensivos, pero al mismo tiempo, esos filtros te permiten volver a casa con todos tus dientes
en la boca en vez de llevarlos en una bolsita.
Yo, que llevo ya unos cuantos años teniendo que tratar con gente que no me gusta para que me den dinero a final de mes, me he
tenido que tragar tantas palabras que han alimentado mi cinismo, lo han vestido de ironía y han ido machacando mi alma poco a poco
hasta dejarme con episodios en los que me pongo a buscar en google "bombas caseras" o "máscaras anti-gas".
Aquí os dejo con una listita de esas palabras que me he tenido que tragar en mi vida y que por presiones de responsabilidad las
respuestas siempre han sido cutres y vergonzantes, pero es el precio que hay que pagar por ser algo pobre y ligeramente cobarde.
Lo que tendría que haber dicho:
¿Para ayer? ¿Para ayer? Te voy a dar yo a ti "para ayer" cuando te queme el coche y tengas que volver a casa en metro y tengas que explicarle a tu mujer porqué llevas el volante en la mano y que aparentemente hay alguien en el curro al que no le gustas, maldito desgraciado!
Lo que dije:
Por supuesto, ahora me pongo, siempre me motiva trabajar bajo presión.
Lo que tendría que haber dicho:
Oh no, no, adelante. Nunca he tenido problemas en que alguien se pase por la piedra la mínima dignidad que he podido amontonar durante los años. Si quiere me pongo unas castañuelas en las orejas, un traje de malla amarillo y voy por la calle dando saltitos gritándole a la gente que soy descendiente de un monje budista que nunca acabó de entender el concepto de estilo!
Lo que dije:
¿Seguro que la colonoscopia es necesaria?
Lo que tendría que haber dicho:
¿Pero no te das cuenta de que eres el sicario de un sistema que prima la represión de los más puros instintos humanos y de que nadie, absolutamente nadie, te tiene aprecio?
Lo que dije:
Aquí tiene mi permiso de conducir, agente.
Lo que tendría que haber dicho:
A gente como tú le deberían poner una etiqueta en la frente para que todos sepan que están tratando con alguien que con algo de optimismo podríamos denominar como "ligeramente retrasado".
Lo que dije:
No tranquilo, puede pasarle a cualquiera.
Lo que tendría que haber dicho:
Personalmente, si alguna vez te di a entender que me importaba lo más mínimo tu vida personal y tus problemas conyugales, déjame que te diga que antes preferiría darme el lote con lo que queda de Britney Spears, arrastrando mi lengua por su cabeza calva mientras ella se acaba la quinta botella de JB y empieza a proponerme planes matrimoniales haciéndome firmar un contrato en el que me doy por avisado de la cantidad de enfermedades venéreas que tiene, antes de seguir escuchando las mamarrachas entre tú y tu mujer.
Lo que dije:
Quieres un pañuelo?
Lo que tendría que haber dicho:
¿Cómo? ¿en serio? ¿Si me paso a vuestra compañía me hacéis descuento? Pues mira, sí me interesa, pero ahora no tengo tiempo. Si acaso dame tu teléfono, te llamo luego a tu casa y hablamos del tema. ¿Cómo, que no me quieres dar el teléfono de tu casa? ¿No será porque no te gusta que gente a la que no conoces te llame a tu teléfono particular para darte por culo sobre temas que no te interesan, no? Ah, pues así ya sabemos como me siento.
Lo que dije:
No, gracias.
Lo que tendría que haber dicho:
En un mundo perfecto, este sería el momento en que 16 ninjas entrarían por esa ventana y empezarían a despedazarte silenciosamente. Sé que estarás pensando que tus gritos harían de la escena algo grotesco, pero estamos hablando de un mundo perfecto, así que el primer golpe sería una estrella ninja aplastando, perforando y seccionándote la traquea con lo que no podrás gritar. Cortes precisos y veloces que te van desangrando poco a poco mientras tus ojos, llenos de terror y desesperación son un pequeño pozo de alegría silenciosa para mi. Un espectáculo digno de ser visto de cerca, con un bol de palomitas, una Coca-Cola y un mono capuchín que añada un toque cómico al asunto.
Lo que dije:
¿Está seguro que eso no lo cubre mi seguro?
Lo que tendría que haber dicho:
Sin ánimos a transmitir emociones negativas, de verdad crees que, a un día de lanzar el proyecto y después de un mes entero dejándome el culo trabajando en él, cambiar todo el diseño conceptual es un movimiento inteligente??? Quiero decir, porqué no me pones un tanga y contratas a alguien para que me pegue si no acabo el proyecto a tiempo, porque queda claro que en tu mente retorcida NO SOY MÁS QUE UNA PROSTITUTA que va bailando a medida que vas tirándome billetes en la cama de un motel de carretera barato.
Lo que dije:
No se preocupe. Ahora mismo me pongo con el nuevo diseño.
Lo que tendría que haber dicho:
No me jodáis más con los putos coches, que si Hamilton, que si los Hummer, que si llantas de aleación. Estoy a esto, A ESTO! de explotar. Una, sólo una palabra más sobre coches y os juro que mi mente va a hacer "click", y ya os digo que no queréis que haga "click", porque si hace "click", los tarados que en Estados Unidos entran en un establecimiento y se cargan a media plantilla van a ser unos putos aficionados comparados con lo que voy a hacer con vosotros. Y lo mejor de todo es que yo no me voy a suicidar. No, NO!!! Yo me marcharé, desapareceré y viviré muchos años para disfrutar de los recuerdos de vuestros cuerpos destrozados y esparcidos por las paredes de la oficina. Lo juro.
Lo que dije:
El coche fantástico me molaba bastante.
Lo que tendría que haber dicho:
No, adelante, adelante, opina. Considerando que eres lo más cercano a un analfabeto informático y que sería más sencillo contratar un hámster albino para que haga tu trabajo, tu opinión es muy valiosa para nosotros. Seguramente se tratará de alguna puntualización estúpida o uno de tus típicos consejos sobre los colores de los post-its para clasificar los mensajes internos, pero de todas formas, no te desanimes y opina. Yo mientras tanto iré haciéndome el harakiri, porque personalmente, no puedo soportar más una de estas jodidas reuniones.
Lo que dije:
Tanto gilipollas y tan pocas balas.
melonian (15-02-08)
lo que tendrías que haber dicho en el blog!
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