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Con las habilidades sociales más destinadas a un yeti o un jugador profesional de Scrabble con las que nací, no suele ser habitual que alguien, de forma desinteresada y sin estar obligado por lazos familiares, me haga un regalo sin esperar algo a cambio.

Éste es una hecho que me hizo retozar en la miseria durante los años prejuveniles y con el que he aprendido a vivir a medida que me ido haciendo mayor y con ello más amargo y marrón.
Vivo con él, aunque intento no hablarle mucho.

Quizá sea por eso que cuando alguien, de forma desinteresada y con una clara desviación mental, decide regalarme algo, la sensación de emoción es tal que las 16 úlceras estomacales que hacen de mis rotaciones gástricas un mundo misterioso y de resultados inciertos, se reduzcan y se unan para segregar encimas (o debajas) que me producen sensaciones de placer que en otro contexto irían seguidas de un "Oh, oh, sí, te prometo que mi marido no vendrá hasta mañana".
Si a ese regalo se le ha puesto un mínimo de 5 minutos de tiempo y encima me gusta, entonces mi esperanza de vida se alarga una media de 3 años.

Los lugareños más longevos de esta web recordarán que hace 2 años y unos cuantos meses unos amigos me regalaron una caja sorpresa por mi cumpleaños.

Pues bien, la semana pasada, sin la sombra de mi cumpleaños en kilómetros a la redonda, me llegó aviso de correos para que fuera a recoger un paquete de grandes dimensiones, que como un ñú cualquiera, no tiene la capacidad de pasar por la rendija de correspondencia de mi puerta.
Cosa rara, porque no estaba esperando ningún paquete y porque nunca he intentado hacer pasar un ñú por la ranura de mi puerta.


Tras ir a recoger la caja, pude ver que venía de parte de Vir_regaliz y And!! dos personitas que un día se cayeron del cielo, vieron como estaba el tema, y decidieron quedarse para echar una mano a los pobres humanos y las personas más desvalidas.

Pero lo más increíble es que no hay una razón por la que me hayan enviado la caja.
No es mi cumpleaños, no he hecho nada especial que merezca cierto reconocimiento ni me estoy muriendo de leucemia.

Antes de abrir la caja, la persona pesimista que llevo dentro y que me posee a todas horas, se planteaba las consecuencias que abrir la caja sin un cierto nivel de protección o con testigos en caso de que la caja contuviese alguna extremidad de algún ser querido.

El hecho de no haber una razón para un regalo saca mi faceta más paranoide y no permite que liras y redobles doten de suspense glorioso al momento y en su lugar pone la banda sonora de Réquiem por un Sueño.


Una vez abierta y desmontado el bunker nuclear que había montado por si acaso, decenas de ángeles y unas cuantas hadas se materializaron ante mi y me tocaron con su gracia, que para los que no lo saben, es una especie de brazo que les brota del pecho.
Juraría que una de las hadas me robó la cartera.


Cuatro productos, cuatro joyas que unen en una orgía gastronómica, España y Japón, países en los que Vir y And!! tienen aposentados sus cuerpos (el primero) y sus mentes (el segundo).

Vamos a verlos.

DORITOS MINI SABOR PIZZA


clicka para ver la supremacía del dorito

No, no me miréis con cara de "sí, y?", porque soy capaz de arrancaros los brazos y haceros una traqueotomía con subrayador Stabilo.

Ya sé que en España es de lo más normal, pero la cosa está en que aquí en Suecia no es tan sencillo conseguir Doritos, y sólo hay dos supermercados que los tengan y su precio es de todo menos "Mini".

Si a eso le sumamos que después de no estar cerca de mi familia, el hecho de perderme la nueva comida que aparece por los supermercados españoles, es lo que peor llevo de vivir en el extranjero.

Así que una nueva edición de Doritos, que además tienen un nuevo tamaño, igual que las pringles mini, es algo muy grande para mi.

Además por fin sé quiénes son la gente rara esa que sale en la bolsa de los Doritos Sweet Pepper que compré en Grecia.
Los Black Eyed Peas. Y tiene gracia que podéis ganar unas entradas para ver el concierto en Estocolmo. Todo tiene sentido.


En este caso, los Doritos Mini, tienen sabor a Pizza y aunque la pizza puede muchos sabores desde la excelencia hasta la mierda más infecta, la de los Doritos Mini no está nada mal.
En cuanto a sabor, estos Doritos llevan un paso más adelante la gloria de este snack de maíz.
No son la máxima expresión de los Doritos en cuanto a excitación de las papilas gustativas, pero como producto nuevo y tras tantos intentos fallidos, este por fin se merece los dos pulgares y un par de palmaditas en la espalda.

Eso sí, una vez has pasado el estado de júbilo que el punto exótico de tener Doritos enanos en tus manos (ejem), el hecho de tener que coger un puñado para notar que tienes algo en la boca se vuelve algo irritante.
Si los Doritos sabor Pizza están aquí para quedarse, espero que al menos lo hagan en el tamaño normal en que los Doritos se encuentran en su hábitat natural.

Eso sí, hay alguien que está contento de tener un Dorito de su tamaño.


Darth Vader: Por fin! Un Dorito de nuestro tamaño. La Estrella de la Muerte, mis huevos! Con estos Doritos sí doblegaremos a esa panda de hippies rebeldes.

Stormtropper: Sr. Vader, nuestra información nos dice que los rebeldes comen Pringles porque no les gusta el maíz.

Piloto TieFighter: Quizá porque son unos Pringaos. Jajajaja.

Darth Vader: Eso no ha tenido gracia.

PTF: Jo.


Darth Vader: Arrodillémonos y adoremos los nuevos Doritos, los únicos capaces de darnos poder, ahora que la Fuerza está Equilibrada.

Stormtropper: Oh maíz de intenso sabor pizza indefinida! Danos la fuerza.

PTF: Argh, me duelen las rodillas.

Darth Vader: Tú no tienes rodillas.

PTF: Jo.

OREOS CON CREMA DE CHOCOLATE


Otro de los nuevos productos de Oreo que rondan por los supermercados españoles y que por supuesto no han llegado al mercado sueco.

No sé si han llegado para quedarse o son una flor pasajera, pero supongo que el público decidirá, como en la mayoría de programas televisivos españoles.

Como ya sabéis, las Oreo son ese tipo de galletas que no consumo en exceso, pero que intento probar en todas sus versiones existentes, y estas todavía no estaban en mi haber.
Lo más cercano que he probado son las Oreo mitad chocolate mitad crema de cacahuete, así que estoy contentísimo.


En una caja vienen 6 paquetitos de 2 galletas por paquete, lo que hace un total de 83 galletas.

Hay que dar un vigoroso apretón de manos a los creativos porque al menos se han currado un huevo el diseño de los paquetes en vez de hacerlo con el típico papelito de plata que tanto recuerda a los rollitos de primavera que te traen del chino.


La galleta en sí no esconde sorpresas más allá de la crema marrón.
Pero claro, uno ya sabe a lo que va, y cualquier otro color que no fuese marrón calificaría como válido para una demanda judicial.


En mi opinión y bajo la luz intensa de un flexo industrial, la crema me parece un poco menos cremosa y suave que la crema original, claro que siempre puede ser que mi miedo a un extranjero de color diferente haga que esté juzgando esta galleta antes de conocerla y de dejarle que me robe la cartera.

El sabor no varía demasiado con la versión original.
El rastro chocolateado está ahí, pero no os esperéis una explosión de vacas lilas o cajas rojas, porque no va a llegar.

En mi opinión, el cambio es demasiado limitado como para justificar la producción de esta nueva versión, pero puedo entender que alguien se sienta seducido por el exotismo de la fama que ciertos ejemplares de color tiene entre...ehmm...tapa y tapa.

MIKADO DE HELLO KITTY


la diosa japonesa en grande

La empresa japonesa Kabaya, que demuestra tener muy poco conocimiento de los nombres del nombre de la hembra del caballo (a menos que se trate de cierto tipo de pescado), se apodera de Hello Kitty, la diosa minina japonesa creada por Sanrio, que lleva más de 30 años dando caña a millones de seguidores que la adoran, y han creado una especie de Mikado de Fresa.
En este caso, la adoradora de Hello Kitty es Trollaki, así que esta cajita es para ella.

Para aquellos que no siguen la repostería industrial, la empresa francesa LU comercializa en España los Mikados, anunciados en televisión por el Coyote y el Correcaminos.
Los Mikados son esos palitos que galleta salada pero sin salar, y recubiertos de chocolate para deleite gonadal.


Como veis, en vez de chocolate, los Mikados de Hello Kitty son de fresa, y por lo tanto también me hace partícipe de morirme de ganas de probarlos.

Ojito con el envoltorio de plástico con motivos de hello kitty en blanco sobre el plástico transparente. Ahí, con clase.


Apetecible, eh?

Mi única queja al respecto es que el palito no esté salado.
La mezcla de fresa con la sal sería genial.

De todas maneras el chocolate de fresa tiene un regustillo fenomenal que además tiene cierto regustillo a yogur, que por una vez me parece más que acertado.

KITKAT DE MELÓN


de melón tío, de melón

KitKat, al igual que las Oreos, son snacks que no suelo consumir pero que compro compulsivamente si existe un sabor que no he probado.

Japón es un paraíso para los sabores raros de KitKat y precisamente de ahí llega este pedazo de chocolatina con sabor a melón. A MELÓN!!!

Y yo que pensaba había una regla "no escrita" de que cada país no puede tener un KitKat que rime con su nombre, como en España no hay KitKat de castaña, pero por supuesto estaba equivocado, porque en Japón tienen KitKat de melón.


todo me suena a chino japonés

Ehmm...no tengo nada que comentar.


Un día tengo que escribir un artículo sólo con los sabores de KitKat que he tenido la suerte de probar, y tengo que confesar que ya había probado el KitKat de melón, pero ya os puedo asegurar que esta es la primera vez que pruebo lo que algunos biólogos llaman el KitKat Tigre, que además de molar un huevo, tiene estrías de color encima del chocolate habitual.

Como suele ser habitual en los KitKats de sabores, el olor al abrir uno de los dos paquetitos que contiene la caja, el olor es uno de los portentos memorables de la chocolatina.

Si estuviésemos en un episodio de Tom y Jerry, un brazo de humo simulando el olor estaría tirándome de las fosas nasales.


Y el sabor no es menos.
El chocolate mezclado con el melón sabe tremendo.

Eso sí, entre galleta y galleta no hay ningún tipo de crema o gelatina de sabor como en otras ediciones.

Vaya, una tremendidad de chocolatina que seguramente compraría a montones para comérmelas o dormir sobre ellas.

Y ahí está, una caja alucinante en la que no he hecho absolutamente nada para ganar y que por lo tanto todavía tiene más valor sentimental, porque no me la esperaba ni de coña.

Sólo puedo dar cien millones de gracias y esperar que el resto de vosotros toméis ejemplo.
Yo prometo que es fácil recibir gratitud eterna.

melonian (29-11-07)


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