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No os engaño si no os digo que no estoy cansado.
Claro que las triples negativas suelen tener tanto sentido como el final de Anaconda.
Mañana llega Halloween, y yo soy de esos que lleva 5 días acampado en el aeropuerto para darle la bienvenida y colgarle del cuello el collar de flores hawaiianas.
Por eso, y porque mañana tenemos la fiesta de Halloween, me pasado toda la tarde/noche preparando cositas para la fiesta.
Dos de esas cosas son dos recetas de postres terroríficos. Pero terroríficos de buen rollo. Sin nocturnidad, y sólo la mitad de alevosía.
El primero de esos postres apareció en esta web hace dos años en la cena de Halloween que Nai y Marchi nos ofrecieron.
Esos fantasmitas de marshmallows con chocolate que nos dejaron con la boca abierta y salivando de manera involuntaria.

Como la fiesta la organizamos entre tres personas y va a venir bastante gente, cada uno se encarga de la parte que mejor se le de.
Como yo tengo la habilidad para la cocina equiparable a Ronald McDonald, me decidí por apostar por los postres, sabiendo que era algo más fácil y asequible.
Uno de esos postres van a ser los Fantasmitas, porque es son fáciles de hacer y son muy molones.
Para ello sólo necesitas una bolsa de Marshmallows (o nubes si no tienes acceso a marshmallows), y una tableta de chocolate.

Supongo que con chocolate negro tiene que ser más fácil y seguramente quedará mejor, pero yo tengo un problema físico que ante la elección de chocolate negro y chocolate con leche en un supermercado, siempre voy a coger la tableta con leche.
Es algo físico que varios doctores no han conseguido discernir todavía.

Parte la tableta en trocitos y ponla a calentar hasta que se deshaga.
Nosotros hemos usado un sistema curioso que yo desconocía, pero cuando le he preguntado a Trollaki como íbamos a derretir el chocolate me ha dicho "Un, dos, tres, vamos hacerlo al Baño María".
Eso significa poner un cazo a hervir, luego poner un taper dentro del agua hirviendo y poner el chocolate en el taper hasta que se derrita.
Yo tengo mis dudas sobre este procedimiento, porque siempre pensé que Baño María era un término bíblico.

Una vez el chocolate ha empezado a deshacerse, puedes mojar uno de los extremos de cada marshmallow en el chocolate.
Supongo que este paso, con el chocolate negro debe ser más gratificante porque debe quedar más líquido. O quizá es el sistema que usamos para derretir la tableta.
La cuestión es que después de 3 piezas, hemos cambiado de estrategia, y en cadena, Trollaki aplicaba chocolate en un extremo de los fantasmas con una cuchara y luego yo les ponía los ojillos con un cuchillo.

El resultado es un pequeño ejército que se convierte en la verdadera Amenaza Fantasma.
Son 42 fantasmitas que sumados a los 2 marshmallows desaparecidos durante el proceso de preparación, hacen 44 piezas por bolsa.

Por alguna razón que no llego a entender, nosotros hemos puesto la capa chocolateada encima y no debajo como hizo Nai.
No sé muy bien porqué, pero estoy dispuesto a defender que nuestros fantasmas llevan boina y están desprovistos de ropa interior.

Otro de los problemas de hacer estos fantasmas con chocolate con leche es que tarda demasiado en volver a solidificarse, y para no tener los marshmallows en la mesa, descubiertos y desprotegidos contra el caballero del Ghost and Ghouls,
hemos decidido meterlos en la nevera para acelerar el proceso.
No sé si con el chocolate negro este proceso es más sencillo.
Si te da igual con leche o sin leche, vale la pena probar la versión de color.

El otro postre son arañas hechas con Oreos.
Lo que necesitáis para estas maravillas son bastoncitos salados, crema de cacahuete, lacasitos (a poder ser naranjas o rojos), y Oreos.
Esos lacasitos azules que veis ahí arriba tienen una explicación, y es que, aunque el gen de los ojos azules es recesivo, al menos un par de mis arañas tienen que tener mis ojos, no?
La gran mayoría los tendrá rojos, como Trollaki, pero estadísticamente me tocan dos con ojos azules.
Los verdes y amarillos están ahí porque uno nunca se fía al 100% de su pareja y quién sabe qué puede salir.

Comenzamos poniendo dos pegotillos de crema de cacahuete en un extremo de una de las tapas de la galleta.
La crema hará de pegamento para poder sujetar los lacasitos, que se convierten en los ojos de la Oraña.
Por supuesto, si tienes un sustitutivo que te guste más para pegar los ojos a la galleta, tú mismo.
Luego partes cada bastoncito salado en tres partes y te comes las de en medio, quedándote con las 8 esquinas.
Y aquí viene el truco, tienes que separar la galleta (como si fueras a comerte la crema) para poder colocar los bastoncitos en posición y que simulen
las patas de la araña.
Una vez tienes en posición las patas, vuelves a cubrir la galleta como si no hubiese pasado nada.

El resultado es cojonudo.
Lástima que me la tenga que comer.
Por cierto, que sólo he hecho una para que la veáis, porque el resto las haré mañana, que no quiero que queden remojadas de estar al aire toda la noche.
Pero antes de despedirme, si os veis capaces de subir el listón, si creéis que tenéis las habilidades y la paciencia necesaria para hacer una obra de arte, siempre podéis intentar hacer esto:

El Pastel de Tórax es sin lugar a dudas los más brutal e increíble que he visto en cuanto a repostería terrorífica y espeluznante.
Cada órgano es un pastelito de sabores diferente, dentro de una caja torácica de chocolate blanco.
Podéis seguir más instrucciones en esta web.
Es increíble-ble-ble.
Pero no es sólo eso, no.


Las chicas de theyrecoming.com tienen una guía para hacer pasteles de zombie o de brazo mutilado con ratas incluidas.
Yo flipo, y el del brazo quizá cruza ciertos límites que nunca se tendrían que cruzar.
Es lo más alucinante y molón que he visto jamás, pero no creo que me atreviese a llegar a una fiesta con un pastel que te incita a comer ratas ensangrentadas.
melonian (30-10-07)
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