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Poltergeist es de las primeras películas de miedo que vi y a día de hoy sigue siendo una de las que más me gustan.
No hace falta comentar que el grandioso Spielberg en sus mejores momentos estaba detrás del proyecto, y que cada plano y cada toma eran poco menos perfectas a las ojos de alguien
que entiende tanto de tecnicismos cinéfilos como de cultivar girasoles.
 acaban de sacar una edición especial por el 25 aniversario
Tenemos que tener en cuenta que estamos hablando de 1982, cuando las películas de terror se medían según la cantidad de sangre, lo asquerosillo del asesino y la cantidad de tetilla en pantalla.
Poltergeist trató un componente sobrenatural que, aunque no era nuevo para el cine, sí era tratado de forma magistral con una combinación incesante de momentos épico-giñantes que han quedado grabados
en las retinas de millones de personas.

La película pasaría a la historia por la mítica frase de "Caroline, ve hacia la luz", lo que tiene cojones cuando te enteras que en la versión original, la niña no se llama Caroline, sino Carol Anne.
La combinación de niña angelical y bicho feo de proporciones bíblicas, es otra los puntillos que ayudaron a El Informal a hacer todavía más grande la leyenda de esta película.
Y es que en mi diccionario, al lado de la palabra "Glurps" sale una foto de esta mujer:

Pero no sólo Zelda Rubinstein es el origen del miedo en Poltergeist.
La película empieza con lo que aparentemente son unos fantasmas de buen rollo, algo curiosos ("Ya están aquí") y a medida que la historia se va desarrollando la historia, la mala leche y la violencia del fenómeno se va incrementando
de tal forma que para cuando la película se acaba el puto infierno se ha paseado por nuestro plano existencial utilizando el armario de una niñita pequeña, lo cual no debe ser del todo anormal si tenemos en cuenta
que el infierno está lleno de pederastas.

El primer susto, si es que todo el tema de que Carol Anne se introduzca en una dimensión paralela con seres paranormales no os acojone, viene cuando se disponen a salvar a la niña entrando
directamente en el armario y una cabeza enorme sale disparada del armario y casi acaba con el padre que como todo un héroe se caga encima y suelta la cuerda que en teoría aguanta la vida de su esposa y su hija.
Pero por suerte, Diane y Carol Anne atraviesan la dimensión del armario y caen directamente en el salón de la casa, un atajo que a todos nos gustaría tener cuando uno está miedo dormido en el sofá y tiene que ir dando tumbos hasta la habitación.
Es aquí cuando la médium enana, con cara triunfal y cuerpo vomitivo se planta firme en toda su estatura (es decir la mitad de estatura de una persona normal), y dice las palabras mágicas "Esta casa ya está limpia".
Si se tratase de una peli mediocre, todo se habría acabado y felices lanzarían créditos antes de que cualquier espectador se pudiese pensar que los fantasmas siguen estando en la casa y que tan sólo han conseguido sacar a Carol Anne del puto armario.

Pero esto no es una peli mediocre, está escrita por uno de los mejores de la historia del cine y cuando uno dice "Esta casa está limpia" la mayoría dice que no con la cabeza y sabe que se va a tener que tragar sus palabras en el proceso inverso al habitual.
Y dicho y hecho.
Justo cuando todo parecía haber vuelto a la normalidad la casa se vuelve completamente loca.
Desde el payaso con la cara más terrorífica que recuerdo, el paseo por el techo de Diane, el agujero que parece el trasero de un gusano en la habitación de Carol Anne, bufff, la acción y el miedo es trepidante en este punto de cada vez la cosa
se va más de las manos y empiezas a temerte lo peor.

Y entonces llega la escena que me marcó y que aún ahora, después de verla como 4985389 veces, me sigue dando un mal rollo increíble.
Cuando Diane consigue escapar de la casa y sale a buscar ayuda, se cae dentro de la piscina, que está a medio construir, medio llena de agua por las incesable lluvia y de barro hasta las cejas.
Y es aquí cuando del agua empiezan a salir cadáveres que flotan alegremente al rededor de Diane, que como suele ser habitual en estos casos, no acaba de reaccionar con ánimo positivo.
Si no te sientes mal por esta mujer es que tienes un serio problema de empatía, porque una cosa es tener fantasmas que se están comiendo tu caso como si fueran termitas sobrenaturales, pero otra es pegarte un baño con peña que lleva 200 años muerta.
La sensación de intentar salir de la piscina y resbalar otra vez dentro para que cada vez más cadáveres salgan flotando es de las escenas más angustiosas que recuerdo.
Y lo jodido es que hasta ahora sólo tenían que preocuparse de ectoplasma cabreado. Ahora se unen a la lista de "Preocupaciones del día" un grupito de muertos que en teoría no pintan nada en esta boda...o funeral.
Pero la aparición de muertos parece imparable y ahora a lo largo de toda la casa y el jardín empiezan a salir ataúdes con sus respectivos esqueletos en el interior.
Estos son de lo más pasivo, supongo que basándose en la teoría de que cuando llevas toda una muerte metido en una caja y bajo tierra, te quieres tomar las cosas con calma.
Al final nos enteramos que el cementerio que antes se encontraba en ese terreno había sido desplazado, pero nunca se desplazaron las tumbas y aunque no hay una conclusión explícita en la película, todos entendemos que son estos
muertos los que han estado causando todo el follón.
Desde entonces, cada vez que veo una piscina, tengo la necesidad de buscar planos antiguos de la ciudad para cerciorarme de que no había un cementerio de ningún tipo por esa zona antes de poder darme un chapuzón.
melonian (20-10-07)
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