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Hace unos días intenté explicar un concepto que a primera vista es algo raro, pero que tras los primeros mordisco y a toro pasado es asquerosamente buenísimo.
El concepto es la mezcla entre el chocolate y la mantequilla de cacahuete, es asquerosamente porque no lo tenemos en España y es buenísimo porque lo digo yo y mi ejercito de koalas ninjas que no durarán en matarte tras un movimiento mío.
En ese artículo os di a conocer a Reese's, la primera empresa que sacó productos mezclando dicho binomio de orgasmo gastronómico, y que todavía hoy sigue en activo proveyendo al mundo del vicio.

Para Halloween, como casi todas las compañías de caramelos y golosinas americanas, Reese saca sus versiones terroríficas dirigidas al Trick or Treating de la noche de brujas.
Algunas empresas, faltas de alma y creatividad, simplemente cambian envoltorios y hacen paquetitos de pequeñas cantidades para que la gente pueda regalar a los niños, pero hay empresas, oh sí, hay empresas
que no se paran en la dosificación y el envoltorio.
Hay empresas que se ganan mi amor y respeto produciendo productos exclusivos y ediciones limitadas con sus productos modificados para cumplir los requisitos de terror a los que Halloween invita.

Uno de esos productos especiales para Halloween es la transformación de las típicas Reese's Peanut Butter Cups en las grandiosas Reese's Peanut Butter Pumpkins.
Los envoltorios individuales (y creados para regalar) son todo lo que uno espera de un envoltorio de Halloween.
Una calabaza, la luna, y murciélagos.
Los colores me encantan, porque aunque siempre lo he negado en público, el lila y el púrpura me encantan y siguen muy de cerca al azul...Azuuuuuul, que es mi color favorito y creador de todas las cosas.
No en vano, los seres humanos somos un 90% de azul.

Mi calabaza llegó un poquito chafada, y aunque aún se puede vislumbrar la forma original, la mía podría bien ser un pepino, un ladrillo de Halloween.
Eso sí, estoy convencido de que las chocolatinas que no tienen que cruzar el Atlántico por correo ordinario tienen esa formita perfecta de la calabaza.

Y cómo esta nueva golosina no deja de ser una reformulación de las sexagenarias Cups, el interior tenía que estar relleno de crema de cacahuete.
Sino, eso de llamarse "calabazas de mantequilla de cacahuete" sería mentira y por lo tanto motivo de conflicto armado.
El sabor es exactamente igual que la versión original. Por lo tanto es sencillamente cojonudo, produciendo excesos de amor y matrículas en cursos de origami a todos los que lo prueban.
Lo único que no tengo muy claro es si las calabazas tienen más relleno que las cups normales, porque no he podido comparar in situ, pero por las fotos, los medios de medición actuales y la astronomía convencional me parece que las Calabazas de Reese contienen más mantequilla
de cacahuete que una Cup normal.
Ahora sólo queda saber si comiéndote una caja entera de estas golosinas necesitas un ambulancia que te acompañe para el lavado de estómago.
Las apuestas están abiertas...luego os le explico.
melonian (09-10-07)
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