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Shhhh!!!!
¿Qué ha sido eso?
Juraría que he oído algo...un aullido, una motosierra, el aleteo de un murciélago. Aunque tendría que tener un oído de cojones para oír el aleteo de un murciélago, no?
La cuestión es que ha llegado Octubre, ese mes que lo envuelve todo de negro y naranja. De miedo, terror y muñones comestibles.
De disfraces atroces y pelis espeluznantes. De calabazas, de velitas, de muñecos que enseñan más sangre de la que suele ser recomendable.
De brujas, arañas y esqueletos.
Sí, ya ha llegado Octubre y huele a Halloween llegando, poco a poco, mientras los días se van separando y tú gritas "No os separéis, idiotas!!! Vais a morir uno a uno".
Y efectivamente los días van cayendo uno a uno hasta llegar al día 31, donde nadie te dirá nada si decides pintarte la cara de zombie y caminar ensangrentado por el centro comercial más cercano.
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Pero para todos los que no se adhieren a la fiesta impía por eso de ser una americanada y prefieren el bondadoso aburrimiento de la Castanyada o cualquier otra fiesta autóctona, tengo un mensaje.
Un mensaje de hermandad y tocamientos incestuosos.
Es posible disfrutar de ambas festividades a la vez.
No hay porqué dejar de lado ninguna de las dos.
Ni una por ser aburrida y poco imaginativa, ni la otra por no ser autóctona y ser una orgía comercial.
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Siempre podéis hacer como esta gloriosa panadería/pastelería/templo de predicación de Mataró, donde no ven porqué no pueden vender los productos típicos de la fiesta autóctona disfrutando
del glamour postmortem del Halloween.
Nadie dijo que los fantasmas y las almas de los que ya han partido hacia el Hades pueden ir de la mano y pasar un mes de octubre comiendo castañas disfrazado de Satán.
Si vas a ir al infierno, imagínate las risas que se van a llevar cuando vean que vas vestido como "el Jefe".

Puedo asegurar que aunque tengo la Castanyada (la fiesta autóctona catalana de final de octubre) en alta estima.
Nunca está de más poder comprar a todas horas castañas tostadas a la brasa en plena calle y juntarse la familia para ponerse hasta el recto de comer panellets.
Pero a excepción de el terror que puede producir encontrar un gusano en una castaña a medio comer, la excitación y emoción son sensaciones tan afines a la Castanyada como
la clase y el buen gusto a una peli de Almodovar.
De ahí que una festividad que te invita a decorar tu casa con cadáveres, animales muertos y calabazas, a disfrazarte de enterrador y a recibir caramelos de desconocidos se convierta
en mi prioridad a la hora de tener que elegir una temática para la cena del 31 de octubre.
Muñones y sangre de mentira suelen llamar mi atención.

No sé muy bien qué se hace en el resto de España, pero Catalunya se prepara para recoger hojas que lo darían todo por ser perennes y hacer panellets en casa porque en las tiendas
han alcanzado precios que uno relacionaría con joyería de diseño o prostitutas que hablan 5 idiomas y no huelen a gasolina.
Yo la he vivido unos cuantos años y se me ocurren 50 formas más originales y divertidas de celebrar la vigilia del Día de Todos los Santos y la mitad de ellas ni siquiera son ilegales.

Eso sí, si eres un tradicionalista o simplemente te gustan demasiado los panellets como para ignorar la temporada alta de esta anomalía de repostería, siempre puedes disfrutarlas
vestido de fantasma, y disfrutando las dos festividades, la nuestra y la que nos gustaría que fuese nuestra.
La que te da para comer castañas y piñones a muerte y la que te permite hacerlo disfrazado de muerto mientras lo haces.
De cualquiera de las formas, lo mejor es que lo hagas con nosotros, porque empieza la época de Halloween en meloncorp...y va a ser de muerte.
melonian (01-10-07)
¿Preparado para gritar?
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