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Hay días en los que pienso que ya he disfrutado lo que se podía disfrutar sentado delante de una mesa, rodeado de amigos y comida y echando unas partidas a cualquier juego, ya sea de rol, risk, pictionary o "cómo matarías a alguien sin que te descubran".

Y de repente llega eso:


Ya sé, ya sé.
Soy el último en enterarme de que el Uno es un juego que suma vicio y adicción a la perfección, sin necesidad de idiomas (tema importante en mi aurora personal), con reglas sencillas y una velocidad de juego que hace que las horas y las partidas pasen como si el mismísimo Flash las llevase a hombros.

No me importa admitirlo, no me aturden las risitas y el cachondeo. Estoy acostumbrado a eso y mucho más desde que se me obligaba ir al colegio con zapatos ortopédicos de esos que te hacían caminar como Robocop.


Y todo ha pasado gracias a dos criaturitas que un día se cayeron del cielo y que han venido a visitarnos a las tierras norteñas durante una semana.

And!! y Vir_regaliz nos enseñaron el camino hacia el éxtasis de los juegos de mesa con cartas.

Su versión del Uno es la H2O, es decir, la de "piscina", con cartas transparentes y plastificadas y que molan porque a) se pueden mojar, b) no se arrugan y c) notas la energía universal llegar del espacio y traspasarse a tus dedos a través del plástico transparente.


Para los pocos que no sepan cómo funciona el Uno, sólo puedo explicar que se compone de una baraja bastante gruesa, con dos números (del 0 al 9) de cada color (amarillo, azul, verde y rojo), y cartas de salto, de giro de dirección y de lo que es ampliamente conocido como "chúpate".

Se distribuyen 7 cartas a cada jugador, y se abre con una del montón.
A partir de aquí cada jugador, debe deshacerse de sus cartas siguiendo a o bien el color o el número de la que ha lanzado el jugador del turno anterior.

Si que en el montón hay un siete azul, entonces o lanzo una carta azul, o lanzo un siete de cualquier color. O varios sietes.
El siguiente jugador deberá lanzar una carta que sea del mismo color o número que la que yo he lanzado.

Los "giros de dirección" y los "saltos de turno" son autodefinidos, pero debes lanzarlos según el color que tengas en el montón.

Con los "chúpate" haces que el siguiente jugador se tenga que chupar tantas cartas como ponga tu chúpate.
Eso sí, los chúpate se pueden encadenar, como las plagas de Egipto, y te pueden caer todas sobre ti si el resto de jugadores también tienen cartas que hacen que te tragues cartas y te hunden en la miseria bajo su peso.


Claro que según hemos aprendido trollaki y yo, cada uno le añade alguna regla personal, normalmente dedicada al sufrimiento ajeno de los que intentan aprender y cierto respiro de los que intentan aprovecharse de los pobres que apenas empiezan.

Lo más impresionante es la velocidad con lo que juegas las partidas y como a pesar de que pasan las horas y la espalda, los hombres y la mayoría de órganos que te mantienen vivo empiezan a no poder más, tú espíritu y afán de machacar al oponente, por mucho que sea tu amigo, tu novia o Jesucristo en persona, hace que continúes y continúes hasta que llevas tres horas jugando y casi te miras con el resto de jugadores con ojillos de vergüenza que dicen "se nos ha vuelto a ir de la mano, verdad?" y rápidamente bostezas y pones una pequeña excusa para acabar con la locura.
Y paradójicamente, eso no lo_cura, porque te deja colgadillo, intentando pensar en cual es la mejor estratégia para contraatacar, como engañar al adversario y cuanto es el tiempo mínimo aconsejable para poder pedir volver a jugar.


Estamos hablando de 129 partidas en 4 días, y eso que el primer día jugamos como unas 30 que no contabilizamos, por eso de "somos amigos, lo importante es jugar, no quien gana", ja!

Lo divertido es que siendo jugadores novel no hemos tenido grandes dificultades para meternos dentro del juego y hemos dado guerra a And!! y Vir hasta el punto que el cómputo total ha quedado más o menos igualado.



Y ahora que me estoy completamente inducido en la religión del Uno, he empezado una búsqueda sobre el juego en todas sus facetas, desde reglas, adaptaciones o ediciones especiales.

Y resulta que hay un huevo y parte del otro de ediciones especiales, contando con algunas muy recientes, como esta de Nintendo o Hello Kitty, pero hay desde Family Guy hasta Shrek, pasando por la de Pressing Catch y Los Simpsons.


En esta web podéis consultar y comprar una gran variedad de ediciones de Uno que satisfarán tus necesidades de diseño, porque las necesidades de entretenimiento y vicio descontrolado vienen satisfechas por defecto con cualquiera de las ediciones.

Gracias a And!! y Vir, ahora nosotros tenemos una baraja de la edición clásica, pero desde hace unas 4 horas (1 minuto después de que nos regalaran la baraja) no puedo parar de pensar cuál será la próxima edición que nos compraremos y cuándo volveremos a jugar. Eso y como voy a parar el tick en el ojo derecho que está empezando a gastarme la retina del roce.

Ahora me toca investigar como se dice "chúpate" en inglés o sueco, porque pienso decirlo con todas las letras y el placer que produce hacer que los demás se coman cartas mientras tu te las quitas de encima y te vas acercando al UNO.

melonian (29-08-07)


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