Gritos en el Pasillo

Juan Terranova

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Demasiado Violeta

La Esfera

Reducir al Mínimo

¿En qué piensa un calcetín?

Simaegi

Pretty Curry

La Srta. Melón

El Quinto Pino


 



Como cada año (y ya van tres), me retiro a meditar en un rincón oscuro sobre Gritos en el Pasillo, la película donde todos los personajes son frutos secos.
De dicha meditación sale, invariablemente, un artículo en el que tengo que sacar todo lo que se apila dentro de mi ante la idea de usar uno de los snacks más preciados que conoce el hombre (el cacahuete) para hacer uno de los elementos de entretenimiento más preciados que conoce el hombre (una película).

Para los que no sepáis de qué narices estoy hablando, podéis leer el primer artículo que escribí a principios de 2005 y luego puedes seguir con el segundo artículo que escribí a principios de 2006.

Ahora, a principios de 2007, toca escribir otro artículo, pero esta vez...oh, esta vez...
Esta vez la historia se torna más oscura que nunca...esta vez me da más miedo que nunca, porque ahora sí, mientras tecleo, no puedo dejar de escuchar los gritos que atormentan mi mente...

El martes pasado, día 13, a las 15:30 y bajo el permiso explícito de mi jefe y algún ser sobrenatural al que agradezco desde aquí, cogía yo un avión con destino Madrid, que por no tratarse de Iberia, salió sin retrasos ni problemas.

Poco más tarde aterrizaba en Barajas, cogía el metro y me dirigía a la American Store donde me compré esto:


Tenía algo de tiempo, así que maté dos horas de un tiro, aprovechando para probar finalmente, la Coca-Cola de Vainilla y Cereza Negra.
A pesar de ser el nombre de refresco con más mayúsculas que existe y a que la probé relativamente caliente, puedo decir que tenemos un ganador. Necesito hacer más pruebas, pero eso será en otro momento.


Luego me dirigí al Paseo de la Habana 3, al club Calle 54, que a pesar de ser estrafalariamente chungo por fuera, es un alarde de pijerío con gusto por dentro, igual que un cacahuete.

La razón por la que estaba, a las 19:00 en punto delante de este local madrileño, yo, pobre catalán de provincia, era porque se iba a producir el segundo (o tercero) pase privado de la película íntegra, sisisisisi, de Gritos en el Pasillo.

Como comprenderéis, además de la carga que suponían los nervios, iba cargado con 15 pares de pantalones por la simple razón de que me meaba encima de ilusión cada media hora.
Tuve la suerte de que el evento empezó media hora tarde, con lo que, además de poder mear en un lavabo por una vez, mi gran amigo Julio pudo llegar a tiempo al pase para hacer ese momento todavía más especial si cabe.

Si hay alguien con quien ver una peli de medio hecha con cacahuetes, ese sin duda es Julio.
Darth Vader y mi novia son dos opciones también válidas.


Calle54 se divide en Restaurante, Bar y Salita de Cine. Esta última se encuentra en el sótano, y de camino todo estaba decorado con carteles y con unas vitrinas donde se podían ver personajes reales de la peli, es decir, cacahuetes con algunos sets que o bien se utilizaron en la peli o se usarán para promoción de la misma.
A partir de aquí perdía la cuentas de las veces que perdía la capacidad de contener mi vejiga, pero os prometo que ya no me importaba.

Estaba rodeado de gente de caché, los que no eran productores, eran actores, el que no era director de peli era director de productora que venía a ver de qué iba tanto revuelo.
Me sentí pequeñito ante tanta excelencia, pero los kikos gratuitos en la barra del bar dieron pie a que mi autoestima se fuera de juerga y disfrutara del momento.


Algo más tarde, todos sentados delante de la pantalla y tras las palabras de los productores y del director, JuanJo Ramírez, y tras unos cortos buenísimos que servirán de material promocional, empezó la peli marcando un nuevo nivel de placer teniendo en cuenta la cantidad de ropa que llevaba puesta.

Hay pocas formas de describir una película hecha con cacahuetes, y "salada" me parece que es hacerle justicia MUY de largo.
Porque esta peli es un pequeño homenaje al cine, pero al cine que cualquier persona que esté leyendo este artículo puede llegar a adorar.

Hay un montón de guiños a otras pelis, hay un estilo muy claro y definido que la dota de un carisma muy especial. Es la película que todos querríamos hacer, pero mejor, lo cual es un alivio, porque en cierto modo te alegras de no haber escrito nunca una peli, porque seguro que no hubiese llegado al nivel de esta.


Para los que no lo sepan, Gritos en el Pasillo es la historia de un ilustrador de cuentos infantiles al que se le ofrece un trabajo en un oscuro y tétrico manícomio para caducados mentales.
El trabajo consiste en pintar las paredes del centro para alegrar el sitio, para animar al personal y quizá también a los reclusos.

Pero incluso el mundo de los cacahuetes no es perfecto. Sí, sé que parece imposible, pero no lo es.
Nuestro protagonista las pasará canutas durante su estancia en el manícomio, y si esto estuviera escrito en inglés podría hacer grandes coñas con la palabra nuts, pero como todo está en castellano sólo puedo decir que no se lo pasó pipa y esperar que nadie me pegue por el chascarrillo.


Personalmente tengo que admitir que iba algo acojonado.
No sólo por ir a ver una peli que llevaba dos años matando por ver (por fin las víctimas han valido la pena). Sino porque muchas veces cuando la presión crece por dentro es muy fácil que la espera y las ganas hagan que el producto final parezca desmejorado.

Además yo me esperaba una peli de coña, con chistes del estilo:

- "Mamá, Juan tiene el pito como un cacahuete"

- "¿Cómo, de pequeño?"

- "No, de salado"

Pero no.
Esto es cine español de otro nivel, aquí las putas tienen sida por su ausencia, y los travelos se chutan fuera del guión.
NO. AQUÍ. NO.

Gritos en el Pasillo es una historia de miedo y canguelo del que no habrá cáscara que te salve.
Hay escenas de un acojone y mal rollo que se supone que un fruto seco no debería ofrecer.
Uno no está preparado para esto y acabas hundido en la butaca preguntándote qué clase de mente puede idear así y si le dejaran que su familia le visite los domingos.


Es sin duda alguna una joya en todos los sentidos.
Primero porque consigue acojonar cuando crees que un cacahuete tiene la misma capacidad de dar miedo que un ladrillo.

Segundo porque gráficamente es algo totalmente nuevo para nosotros, desde la marionetas hasta los escenarios.

La historia es de una calidad y una solidez incontestable, en especial para un debutante y la frescura de los diálogos hace que toda la filmografía habitual de Cine de Barrio prenda fuego por combustión espontánea de pura vergüenza.


Finalmente, en cuanto a los detalles normalmente olvidados por muchos de nuestros más ilustres directores nacionales, tengo que congratular a los creadores de la banda sonora por la genialidad de su obra, tanto por la calidad como por la forma en que se funde con la película, así como los creadores de la infografía y los créditos que me dejaron de piedra, tanto de inicio como al final.

Tampoco quiero acabar sin comentar el impresionante nivel de los actores que pusieron las voces a los personajes.
No sé como se hace para "entrar" dentro de un personaje, pero encarnar a un cacahuete tiene que ser algo jodido de verdad.
Tanto el dibujante, como la genial Marita (qué mal rollo), como el celador, el director del centro, el doctor alemán (guindilla picanta ;))...todos dan un realismo a los personajes que hace que ni te plantees si lo que ves es real. Sabes que en un universo paralelo esos personajes existen y que Marita está poniendo los pelos de punta a más de uno.


La película se estrena el 25 de Mayo, día del orgullo friki, y se estrena en todos los formatos posibles el mismo día...en cines, dvd, internet y en las sopas de letras de los principales periódicos del país.

No os voy a engañar. No es una película para todo el mundo.
Tienes que tener un humor un pelín pa'yá, tienes que tener la mente abierta y ganas de divertirte teniendo miedo.

Si lees de vez en cuando esta web o si has llegado hasta aquí, probablemente sea una de las pelis que no puedes perderte, porque te va a calar hasta los huesos.
Que no te la den con pan, lo verdaderamente puro es lo que se hace con ingenio y cariño, no lo que se hace con millones de dólares.

Si alguien te come el tarro porque es "una peli para tarados", pégale un puñetazo o ponle Tacones Lejanos, pero para los que de vez en cuando nos sentimos orgullosos de ser algo raros, esto es de lo mejor que jamás ha dado el cine español y toca gritarle a todo el mundo que está llegando una peli que va a cambiar la forma de ver el cine en este país.

Un regalito para todos los que estamos hartos de mierda creado por un grupo de personas que también están hartos de mierda y que saben que si los Goonies tenían una peli favorita, sería muy parecida a Gritos en el Pasillo.

Así que difundid entre vuestros amigos y mascotas (es probable que no tengáis novio/a) la noticia de que el día 25 de mayo llega a nuestras pantallas la primera alternativa decente al cine americano, una de las pocas pelis españolas que no te da ganas de ducharte con lejía, una pequeña joya para todos los que estamos un pelín colgados y somos etiquetados como frikis.

Porque al ver la obra completa te das cuenta que esto es un punto de inflexión en el cine español y que algo está cambiando. Si tiene que venir de Fuerteventura, pues que así sea, pero por favor, que sigan llegando proyectos así, porque Gritos en el Pasillo es nuestro futuro en una cáscara de nuez.



melonian (17-02-07)


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