Gritos en el Pasillo

Juan Terranova

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Hace por lo menos 7 millones de años y a decir verdad noto como las neuronas intentan girar poco a poco dentro de sus jaulita de hámster, y os puedo decir que el ruido a óxido no me gusta nada de nada.

Supongo que para muchos el título de este semi-artículo puede parecer algo raro, pero en breve me explico. Eso sí, lo de Anno Meloni no podría ser más literal, porque todo este proceso absurdo y que casi acaba con mi vida, ha conseguido por producirme un escozores anales que ni siquiera los de la historia están tan cabreados.

Como algunos de vosotros (un grupito reducido) ya sabíais, me piro a vivir a Suecia dentro de un tiempo.
Eso significa no renovar el contrato de arrendamiento de mi piso por otro año, en la emigración directa de mi novia y mi paso momentáneo por casa de mis padres mientras llega el momento de dar el gran salto.

Teniendo en cuenta que voy a tener que pagar una pasta para enviar todas nuestras cosas a Estocolmo, decidí hacer la mudanza por mi cuenta, con un par de cojones, porque yo soy, después de todo, un macho ibérico que tiene mayor masa encefálica entre las piernas que en regiones que suelen estar a 1 metro más arriba.
GRAN ERROR!


Esta es la guisa que tenía mi piso a medio proceso de "sacar_y_encajar".

Para mantener la tradición de escoger las peores fechas para absolutamente todo, decidí hacer la mudanza el mismo mes en que tenía los exámenes de fin de carrera, así que el estrés, las pocas horas de sueño y la extenuación continua ha sido el pan de cada media hora.
De ahí que no pudiera escribir.

Además, como yo tengo el síndrome de Diógenes en versión friki, la cantidad de mierda acumulada en mi piso tras dos años y pico era equivalente a cualquier vertedero municipal con aspiraciones fetichistas de Star Wars.

No sé cuántos kilos y kilos y kilos saqué del piso, no sé cuantos viajes (por lo menos 20) hice entre mi piso y la casa de mis padres, que ahora me miran con cara de "no pensarás dejar todo esto aquí, no?".


Ayer por fin pude instalarme en casa de mis padres, montar el ordenador y hoy he podido configurar la ADSL en mi PC.
Ahora tengo que usar una mesa de micromachine donde apenas hay espacio para poner 15 sugus de lado a lado.




Ahora me toca vivir en mi ex-habitación reconvertida a centro de sodomización de mis sobrinos que aparentemente disfrutan de sábanas de color pera ácida y animales deformados que sonríen sin explicar muy bien porqué.

Lo de la pared también tiene delito, pero es el pequeño precio que uno tiene que pagar por un techo sin tener que pagar un duro.

El Chaos me ha seguido hasta aquí y entre cajas y bolsas, no tengo ni idea de donde tengo la mayoría de cosas. Es un proceso de lo más irritante, porque sé que lo que busco está cerca pero nunca encuentro nada.
Así que estoy rodeado de trastos y bolsas que son precisamente lo que no necesito ahora, pero mañana, cuando busque el cargador del móvil que ahora tengo delante de mi que no estoy usando, seguro que no lo voy a encontrar.


Por último quería rendir un homenaje efímero a uno de los pocos supervivientes al piso de Mataró.
Los polines o flashes "Siglitos", que entraron en la primera compra que hice para el piso en julio de 2004 y que dos años y medio después, todavía residían en la nevera como si fuera lo más normal del mundo y os aseguro que no tenían ninguna intención de irse.


De toda la bolsa, sólo me zampé un polín de cola el primer verano y por razones que no puedo llegar a sumariar, nunca comí uno más pero me negué fieramente a tirarlos bajo la amenaza de quemar los vestidos de Hello Kitty de mi novia si los tiraba cuando yo no mirase.

Sé que es un cartucho demasiado importante para quemar delante de un simple paquete de polines, pero un polín comestible de color azul Glassex trae lo mejor y peor que hay en mi.


Quizá lo más duro es que caducaron hace un año y medio y aún así me he negado en rotundo a tirarlos. De hecho los he traído a casa de mis padres para rendirles un último homenaje antes de devolverlos al sitio del que nunca debieron salir, el vertedero.

De momento, me toca poner orden en mi vida, esperemos que al menos, si tengo que mantener parte del caos, pueda hacerlo sin afectar a ciertas cavidades de mi cuerpo!



melonian (08-02-07)




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