Gritos en el Pasillo

Juan Terranova

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¿En qué piensa un calcetín?

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La Srta. Melón

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Ya ha empezado la estampida comercial a la que la gran mayoría de tiendas de disfraces o fiestas en general se apuntan a la mínima que una fiesta se convierte en lo suficientemente popular como para dar algo de dinero.

En nuestro caso, la devoción por las cosas negras y naranjas empieza a hacer estragos cuando se encara la segunda quincena de Octubre. Huuurraa!!! (drroooos...trrdeeees).


Brujas, momias y bichos varios se dan las manos para mostrarse en lo que yo sólo puedo definir como una orgía del terror para todos los púb(l)icos.


Los escaparates de las tiendas especializadas se vuelven pequeñas obras de arte dedicadas a Halloween, una festividad que cada vez tiene más adeptos en España aunque sólo sea para justificar la compra de calaveras y trozos de cadáver sin la necesidad de vender tu alma a Satán o escuchar a Cradle of Filth, que es el ejemplo no-religioso más cercano que he podido encontrar.


Ir por la calle y encontrarse esta maravilla en el escaparate de una tienda donde tan sólo hace 15 días tenían una exposición de vestidos de sevillana hace que todas las glándulas de mi cuerpo segreguen, en cantidades industriales, la Hormona Mona, la única hormona que rima con goma.

Dicha hormona hace que mi amor por Halloween sea incondicional, un amor y un respeto tan indescriptible que ni una madre podría conseguir.
De hecho, si el espíritu de Halloween me pidiera que me comiera la verdura, lo haría sin chistar dos veces. De paso limpiaría mi habitación, haría mis deberes y sacaría a pasear al perro. El hecho de no tener, ni haber tenido nunca un jodido perro no es excusa!


Puedo entender el recelo que mucha gente, de corte antiamericana puede tener ante Halloween.
Todos tienen razón, por mucho que el origen sea europeo, Halloween es una tradición puramente americana.

Sin embargo mi posición respecto a los EEUU es la del 50%.
El 50% de la población es imbécil, el 50% de sus tradiciones son absurdas, carcas y motorheads. El 50% de su forma de vida es irresponsable, sus políticas internacionales (y muchas nacionales) son dignas de subnormales con complejo de superioridad.

Pero como toda moneda no alienígena, todo en EEUU tiene su otra cara.
Y tienen indudablemente un montón de méritos irrefutables, como su capacidad en investigación y ciencia, su nivel en cuanto a producción de cine y series televisivas y su indudable superioridad a la hora de hacer chocolatinas que parecen salidas directamente de una peli donde Charlton Heston hablaba con Dios y éste le daba un par de "snacks" para ir tirando durante los 40 años que iba a caminar por el desierto.


Así que yo, como buen europeo receloso detesto el 50% de USA, pero como niño adulto que soy, adoro el otro 50% de la cultura americana.
Ellos me dotan de el 90% de mi entretenimiento entre pelis, series, juegos, libros y comida chunga.
Halloween tan sólo es la guinda que adorna el muffin de pastel de queso y arándanos.


Hasta una tienda como Imaginarium, totalmente dedicada al cultivo sano de niños se ha puesto de gala para recibir la noche más terrorífica del año siempre y cuando no veas la gala de noche vieja de TVE1. En caso contrario, Halloween tan sólo es la segunda noche más terrorífica del año.

El resto de tiendas que se han apuntado al carro calabacero son todos los Party Store, los Toys 'R' Us, y de momento prácticamente el 100% de tiendas que suelen vender disfraces o regalos de cultura pop.


El grado de complejidad en cuanto a los artículos que vende no suele corresponderse con el escaparate.

Puedes encontrarte con un escaparate que seguramente podría ser recibidor de Freddy Krueger y luego ver que sólo venden calaveras y algún que otro mechero con aliens que parecen tener mucha mala baba.

En cambio hay otras tiendas que hacen las mil delicias a todos los que nos volvimos hace tiempo unos maníacos de Halloween.


Depende un poco del tipo de tienda en el que estés, pero básicamente, los productos relacionados con Halloween se dividen entre elementos de decoración, disfraces y algún que otro juguete.
Para de contar.

Apenas ha salido material comestible de Halloween. Poco a poco...aún nos quedan unos años para que Halloween sea nuestra tradición...



melonian (21-10-06)



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