Gritos en el Pasillo

Juan Terranova

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¿En qué piensa un calcetín?

Simaegi

Pretty Curry

La Srta. Melón

El Quinto Pino


 

Yo soy catalán. Sí, catalán.
Para lo bueno y para lo malo.

No todo lo que se dice es cierto sobre nosotros es cierto. No medimos 7 metros. No nos comemos a los niños no saben pronunciar la vocal neutra. No rezamos a Jordi Pujol cada noche (bueno, al menos algunos no).

Pero hay cosas que se dice de nosotros que Sí son ciertas. Así que si alguien me invita a una cena donde hay papeo gratis, yo ni me lo pienso, acepto raudo y feliz y dejo de comer un par de días para generar lo que en África se conoce con el nombre técnico de "hambre".

Si la cena es de Halloween, entonces me pongo a acampar en la puerta un par de días antes del evento.

Si además la cena va a ser concedida por Nai y Marchi, los anfitriones más minuciosamente obsesivos sobre el bienestar de los comensales, entonces dejo que alguien me robe el coche, porque un regalo divino tan directo suele requerir de algún sacrificio especial.

Pareja especial donde las haya, los tíos no tienen ni microondas, porque todo lo hacen a la vieja usanza, cocinando con un horno convencional, calentando líquido con cazos y cazando jabalís los días en que la niebla es tan baja que los pobres gorrinos no pueden ver las trampas-cepo.

Yo al revés, no tengo horno y todo, absolutamente todo, lo hago a través del microondas. Desde calentarme la leche con Nesquik hasta hacerme la cama. Ni siquiera tengo horno...imaginaros si tuviera que cazar un jabalí!

Pero vamos a hablar de la cena de cenas. Noche de brujas. Halloween.

Estábamos citados a "eso de las ocho" y a "eso de las ocho, minuto más, minuto menos" estábamos en la puerta.



Telarañas y una araña sobre la puerta...por fuera!
Buena señal. No sólo no nos habíamos equivocado de puerta, sino que además a los anfitriones no les importaba hacer el ridículo delante de sus vecinos. Eso suele avecinar una tormenta o atormentar a los vecinos. En nuestro caso avecinaba una cena en extremo divertida.

Mi novia llamó al timbré. Yo estaba dando saltitos mordiéndome las uñas y aguantando con todas mis fuerzas cualquier esfínter que pudiera estar demasiado animado. Ya sabéis a lo que me refiero.


como siempre el flash me jode las fotos tenebrosas

Nada más entrar me di cuenta de que esa noche iba a quedarse grabada en mi mente.
Las luces, la decoración, las velitas y el preocupante olor a calabaza chamuscada me llegó a lo más hondo de mi alma que estaba llorando como un niño que acaba de encontrar la cabeza de su muñeco de Han Solo que el cabrón del vecino rompió un par de semanas atrás.



el piso más friki que he visto jamás después del mío

Todo el piso estaba decorado a lo bestia de Halloween. Velitas, garlandas, globos, telarañas, fantasmas.

Hasta el último detalle trabajado al máximo con un acentillo naranja y negro que acojona.



Algo de charla distendida, intercambio de regalitos varios con temas halloweeneros y toda la burocracia natural de una invitación de dicho talante.

La noche no podía ir mejor. Buen ambiente, buena música, charla amena y compañía vodafone.

Risas y buen rollo mientras todos esperaban a los últimos invitados y yo esperaba la comida.

Finalmente |ngenius envía un mensaje excusándose y anunciando que no podría pasarse porque salía muy tarde de trabajar.

Todos recibimos la noticia con cara seria mirando al suelo con expresión en blanco mientras nuestros cerebros hacían las matemáticas que funcionaban más o menos así:

Comida / (Invitados - |ngenius) = Más Comida para cada Invitado

No sé cuando empezaron a gustarme las mates, pero seguramente fue cuando descubrí que me ayudaban a descubrir que si alguien no llegaba a tiempo, el botín se tenía que dividir entre menos gente con lo que yo me llevaría un pedazo más grande.


238 calabazas

Finalmente nos sentamos a la mesa que estaba completamente decorada. Arañas y velitas de fantasmas, calabazas y murciélagos campaban a sus anchas amenazando con chorros de cera caliente.
Calabazas sonrientes por todas partes, mantel, servilletas, vasos, platos...

La única superficie que no tenía calabazas eran las tiras de Fritos que permanecían acojonados en el bol de cerámica.

Y así, comenzó el festival de manjares de la cena. No subestiméis el poder de estos dos individuos que intentarán que comas tanto que tengas que arrastrarte para salir de su piso.
Yo tengo la teoría de que lo hacen para no tener que barrer.

Para beber, agua, vino, coca-cola y lo mejor de lo mejor, Kas de Uva Batman Blast!.
Sinceramente, no esperaba menos. Qué detalle!

Pero vamos ya a la comida, leñe...

PASTEL CON PINTA DE CALABAZA



La nueva portada del Keeper of the Seven Keys

Un primer plato molón.
De hecho molaba un huevo y no conseguí esperarme a probarlo para preguntar como había conseguido ese colorcito naranja tan aterrador.

Yo no tengo problemas en comerme algo naranja, pero me suele gustar saber qué es lo que lo hace naranja.

El pastel en sí, es un pastel de patata que si mal no recuerdo tenía algo de carne picada dentro.
La cubierta naranja era una capa de 1 centímetro de grosor de puro queso Cheddar. Los ojos y la boca de la calabaza estaban hechas de tomate.
Así que ninguna calabaza fue sacrificada para hacer el pastel.

Estaba muy rico y consiguió saciar la mitad del hambre me traía de casa. No hay nada como las patatas (a excepción del cemento armado) para llenar un estómago vacío!

LOS HUEVOS-RATONCITOS



Sí, son huevos-ratoncitos...

Para acompañar el primer plato teníamos lo que a mi me gustaría llamar como "La ida de olla más inmensa que he visto en mi vida hecha con un huevo".

Es probablemente la culminación de una mente enferma o que sencillamente nunca tendrá suficiente en cuanto a hacer platos originales con ingredientes banales.
No sé quién ideó este plato, pero me lo imagino encadenado a la puerta de una cocina, con un simple lápiz, una pequeña libretita y 15 chinos dándole latigazos para que cree "fólmulas oliginales pala podel copial".

Nai nos aseguró que lo había visto en una página web. Me alegra saberlo.

La cuestión es que son huevos duros cortados por la mitad.
Con dos rodajitas de aceituna y un par de incisiones en la clara, conseguimos las orejas.
Con un piñón les hacemos la cola.
Y con dos puntitos de tomate ya tenemos los ojos.

Puedo prometer sin miedo a quebrantar mis múltiples contratos con Satán y Dios (sí, yo juego a dos bandas), que esto es lo más increíble que he visto hecho por alguien en lo que a cocina se requiere.
Ni siquiera las "monas" de pascua que tienen grandes esculturas de chocolate.

Así que qué más da cómo sabían...Sabían a huevo con dos rodajas de aceituna y un piñón. No hay mucho juego en eso, pero sólo por la pinta ya se merecen estar en el Valhalla de los alimentos raros, que para quien no lo sepa, esta a un par de pasos de esta web.

PIZZA FANTASMIL



La pizza fantasmil mola mil!

Otro punto alucinante para una alucinante noche.

Nai y Marchi no llaman al Pizza Hut para que les traigan una pizza.
Ellos no compran pizza congelada.
Ellos ni siquiera compran esas pizzas precocinadas que apenas necesitan 10 minutillos en el horno.

No.
Esta adorable pareja compra la masa de pizza en una panadería donde de pequeña jugaba Heidi, y luego hacen sus propias pizzas en casa.

Joder, se hacen las pizzas en casa!!! Si no fuera por los Legos de Star Wars pensaría que son ermitaños autosuficientes que tienen cabras para ordeñar su propia leche.
De verdad, impresionante.

Ahora bien, como yo he hecho alguna que otra pizza (ejem ejem) me ofrecí a hacer una de las pizzas con queso y chorizo y le di la formita de un bonito fantasma comestible, que es uno de mis esperanzas para el más allá!

También hay que decir que con la poca masa que sobró hicimos un pequeñito desafío para ver quién hacía la mejor calavera, y aunque Nai argumentó que su calavera tenía "maxilar y todo" yo argumenté el que el mío al menos parecía una calavera y que probablemente había perdido el maxilar en alguna apuesta jugando al dominó.

No se ve muy bien en la foto, pero en la parte superior hay dos cachos de semi-pizza. Una es una calavera, la mía. La otra es la primera pelota de petanca con maxilar hecha con masa de pizza, la de Nai.

No hace falta decir que obviamente la pizza estaba de puta madre y que además entra dentro del folklore de Halloween, pues todos sabemos que ya los primeros colonos americanos comían pizza mientras quemaban a sus brujas y marshmallows en las hogueras de Halloween.

BIZCOCHO DE HALLOWEEN



Mi primer pastel-cementerio!

Otra currada a más no poder.
Un bizcocho reconvertido en cementerio.

Al igual que cualquier cementerio real, estaba cubierta de fantasmas, lápidas, gatos negros, calabazas, chocolate y lacasitos.
A diferencia de otros cementerios que yo hay visto también había un par de sandías y un melón, pero supuse que era una metáfora haciendo alusión a los extraños giros que da la vida y como alguien puede volver de la muerte siendo un vegetal...en mi caso un melón.
No llegué a probar el bizcocho por que se me fue la mano con la otra parte del postre, y probablemente lo más cojonudo de toda la comida...

FANTASMAS DE MARSHMALLOWS



He muerto y estoy en el cielo!

Sí, sí. Los visteis en un artículo de hace ya mucho tiempo en esta misma web, aquí.

Sí, son los auténticos Marshmallows de Santa Little Becky.
Pero esta vez están disfrazaditos de fantasmas. Ojitos y bajos de chocolate y pinchaditos en un palillo, lo que hacía más fácil quemarlos un poquitín en velas con forma de fantasma.

¿Qué he hecho yo para merecer algo tan increíblemente genial?
Yo no cuido a ancianos, no ayudo a niños con problemas sociales. No lo sé. Pero alguien allá arriba me dio un premio por algo, por que estar rodeado de gente cojonuda mientras comes marshmallows con chocolate calentándolos en velitas con forma de murciélago y calabaza es algo impagable.

Y claro, no pude contenerme y me comí el 80% de los marshmallows llegando a niveles insospechados de comilona.
Ni yo entiendo como pude engullir tanto esa noche.

No os voy a comentar como estaban los marshmallows porque ya lo he contado en mil ocasiones, pero Little Becky se ha convertido en una beata a la que dedico un día anual con pequeñas oraciones cada 30 minutos orientadas aleatoriamente a cada punto cardinal que conozco.

HELADO FANTASMA




Para bajar un poco la comida acabamos la cena con un heladito de nata que casualmente no tenía forma de pirulo.

Yo pensaba que iba a explotar, pero la verdad es que el helado-fantasma me ayudó a bajar la masa de marshmallows que obturaba el cuello de mi estómago.

Tras indagar lo suficiente conseguimos enterarnos de que esos helados habían sido pedidos con un mes de antelación a una conocida marca distribuidora de congelados.
¿No es escalofriantemente tierno?
Uno sale de ahí con la sensación de que ha de dar gracias por estar vivo tras ver que ha estado cenando con dos maníacos del Halloween, pero sigue queriendo repetir la experiencia una y otra vez.
Qué tierno?

TÉ DE HALLOWEEN



mi única aportación a la cena

Sabía que tenía que aportar en algo al espíritu de la noche, así que tiré de una de mis cartas favoritas, la del amante de té.

Así que mi novia y yo compramos una bolsita de té de Halloween para la ocasión y mientras yo engullía marshmallows, todos menos un par de rezagados antí-té bebíamos té de Halloween esperando que la noche se acabara pronto y volviera a empezar rápidamente.


y luego, "algo" de Burton

Poco después nos dirigíamos todos a la sesión golfa de la Novia Cadáver para cerrar una noche mágica que se nos quedará a todos en la memoria, con la promesa de que el año que viene la repetiremos y esta vez tendré que preparar mi pizza-calavera, no vaya a ser que Nai se entrene un poco y consiga hacer algo que no parezca un huevo de avestruz!

La peli me defraudó un poquito.
Tim Burton es un genio, pero me esperaba más. No sólo porque sólo dura unos 76 minutos, sino porque se acabó con una simplicidad algo demasiado simple y quizá recordando más de lo normal a Pesadilla Antes de Navidad. Desde aquí quería agradecer con todas mis fuerzas a Nai y Marchi por ese peaso de cena, que fue toda una alegría aunque tuviéramos que lamentar que el pobre |ngenius no pudiera venir a disfrutar también, seguro que el té le hubiera gustado.

Pocas veces uno se encuentra con gente que disfruta de las cosas sencillas hasta el punto de elevarlas a estado de arte y encima ayuda a los demás a disfrutarlas también!

Por muchos, muchos años!

melonian (17-11-05)


 

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