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El fútbol es un deporte de machos. Sudor, pantalones cortos, muchachotes dándose palmaditas en el pompis...

En otras palabras, lo que constituiría un escenario muy sugerente para una gay parade. Lo cual me lleva a plantearme que no deja de ser paradójico que el deporte rey para los hombres sea el fútbol, y no una competición dónde sean bellas mujeres en bikini las que amenicen nuestros domingos por la tarde. Quizá los hererosexuales inseguros no son tan heterosexuales, después de todo, y sea cierto que todos tenemos un puntito gay en nuestras vidas.

"La eterna pregunta: What Now?."

Pero meloncorp acepta fútbol como deporte rey, Oreos como crema-rodeada-de-nefasta galleta-apenas-comestible, y Light Artisan como animal acuático. Así que hoy hablaremos de fútbol, veremos a machotes corretear por el campo, y saltearemos algunas fotografías eróticas para que esto sea un artículo con dos rombos.

Supongo que todos recordaréis a Captain Tsubasa, ese gran hombre. ¿Qué? ¿No? Los más frikis del lugar seguro que conocen a Tsubasa sin necesidad de ofrecer más pistas, pero no dejaremos al resto en la estacada. Captain Tsubasa era una serie de dibujos japonatas, dónde Tsubasa fue llamado en nuestro país Oliver, y su colega de pelotas fue Benji. ¿Qué? ¿Ahora si que os suena, eh?

"Robin corre que se las pela."

Pues bien, todos los niños querían ser Oliver o Benji, recorrer kilómetros de campo y enfrentarse a hermanos gemelos saltarines con un diente fuera de la boca. Y se conoce que cuando los niños toman algún interés por algo, el videojuego no tarda en aparecer.

Resultó que, debido a la escasez de la pesca de moluscos y gambitas japonesas en las costas de Okinawa, los japonatas decidieron no otorgar los derechos de la serie de televisión al dueño italiano de Nintendo (Super Mario), así que éste se comió una seta, se le hincharon las pelotas, y decidió tirar adelante un proyecto que simularía el mundo de Captain Tsubasa pero sin utilizar los nombres y personajes de la serie. Así nacía Tecmo Cup.

Oliver pasó a llamarse Robin Field. Robin es un apasionado del fútbol que tiene que enfrentarse con su equipo a una serie de torneos en los que el precio es un selecto grupo de bailarinas koreanas en formato plegable que Robin había anhelado desde que era un imberbe mozalbete.

"Contundente el texto, nada que añadir."

El juego es básicamente de rol, puedes mover a tu jugador por el campo aunque la orientación al principio es algo complicada. Cuando te cubren jugadores contrarios te da a elegir entre tres opciones: driblar, pasar o jugarse la posesión del balón a los chinos. En éste último caso el que pierde, tiene que ceder el balón al ganador y pagarse unas rondas de moscatel tras el partido.

Si te acercas a la portería contraria, tu misión es chutar el balón, con pretensiones de que se cuele entre los tres palos a ser posible. Para ello, también existen varias modalidades: un chute al vuelo tras un centro puede rematarse con una chilena, un cabezazo o una volea. Pero lo más chupi de todo son los tiros especiales, que van apareciendo durante el juego y que te permiten disfrutar de esos hiper-chutes que también veíamos en Oliver y Benji, y que reventaban las porterías rivales.

A pesar de tratarse de una Nintendo NES, el juego cuenta con unos gráficos bastante aceptables y una buena cantidad de tiros especiales. De algún modo, este juego tenía un primo hermano en el juego Super Soccer (si la ameba no me falla), dónde unos jugadores regordetes y achaparrados podían lanzar tiros especiales, aunque en este caso el juego no tenía nada de rol.

"Una técnica que aprendió cogiendo setas en el bosque."

Recuerdo que me alquilé este juego casi por accidente, llevado por la curiosidad, en el videoclub mugriento de la esquina. Tanto me gustó, que me lo alquilaba regularmente para lograr que Robin se convirtiese en el número uno de los machotes en gallumbos, pero nunca lo conseguí. En cambio, un compañero y amigo de instituto (un saludo, Francis, si me lees), llegó a pasarse el juego a base de alquilarlo días y días, apuntando los códigos que te ofrecían para poder recuperar las partidas.

En fin, "Los vigilantes de la Playa" es lo más parecido a una versión heterosexual del fútbol, dónde el espectáculo también son seres humanos, pero mucho más atractivos para el público masculino.

"Robin, ensayando cómo romperse la columna."

Ahora, sólo nos queda el melonblog, dónde la Viagra nos ataca pero nosotros resistimos con enhiesta voluntad y tiesa integridad. No hay nada que nos ponga más vigorosos, apuntando bien hacia el norte, que vuestras visitas al melonblog. Un saludo!!!

 

 

|ngenius (Sin el balón en los pies)
(06-08-05)


 

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