
Tokyo, 1980. La lluvia riega los armoniosos tejados zen de la ciudad nipona. En uno de los tatamis más cuidados de la ciudad, Shigeru Miyamato fuma algo de hierba con dos de sus más allegados colegas, también diseñadores de videojuegos. Las risas se suceden y la botella de whisky que Shigeru ha traído de Otawa circula entre los presentes, que se encuentran ya en avanzado estado de embriaguez. Es un auténtico "botellón" japonata.
Shigeru trabaja para Nintendo, y desde que ingresó en las filas de la floreciente compañía japonesa, su ego se ha hecho alpinista y se ha subido a las cotas más altas imaginables. En un momento de la noche, Shigeru se marca un vacile histórico:
- "Amigos, voy a crear un nuevo personaje que lo vais a flipar, el tío va a ser bajito, gordo, y con mostacho!!".
 "Un carpintero con vocación de fontanero saltando barriles."
Sus amigos se parten la caja de arriba a abajo, no paran de reír, la vacilada es demasiado grande.
- "Y va a ser... carpintero, si, carpintero!!".- prosigue Miyamato, con los ojos más rasgados que de costumbre debido al esfuerzo imaginativo.
Los muchachos no pueden con su alma: "Eh, tío, esa hierba que fumas es realmente fuerte" (pero en perfecta jerga japonesa). "¿Un héroe italiano, gordo y carpintero? Vete a cagar al pie del Fuji, es lo más fuerte que he oído desde lo del gato azul que tiene una bolsa en la barriga".
Miyamato es tozudo como la mula de un monje budista, e insiste: "si, si, y además... un pedazo gorila rollo King Kong le va a lanzar barriles, y él tendrá que esquivarlo para poder recuperar el honor y buen nombre de los carpinteros japoneses".
 "Un fontanero en la playa."
Y así, en una noche muy propia de Almodóvar (drogas, putas, travestis y alcohol), nació Mario, el icono más atípico y más carismático desde que el perro del tío Paco protagonizara fascinantes aventuras en el NO-DO.
No es para menos, nunca un héroe de los videojuegos se diferenció tanto del resto: no es un ninja, no es un monstruo ni un bicho extravagante, y tampoco un veloz erizo azul. No lanza poderosos rayos púrpura, no trata de llegar a la otra punta de la pantalla junto a doscientos de sus hermanos de raza y no cabalga la grupa de un corcel blanco. Blande cáscaras de tortuga, vuela gracias a una cola de mapache y trata de salvar el Reino de las Setas. ¡¡¡MAGNÍFICO!!! ¡¡¡COJONUDO!!!
 "Un fontanero subido en un dinosaurio de lengua retráctil. Típico."
Lo del reino de las setas es una clara referencia a las setas alucinógenas, uno tiene que ir de pellote y tenerlos bien puestos para poner a un orondo fontanero como icono de su empresa (o regentar una empresa de tuberías). Pillad la sutileza: Mario se hace grande cuando se come la seta. Y si come dos, tira bolitroques de fuego. A mi esto me suena a una noche muy larga en una discoteca makinera tomando de todo.
Mario y su hermano Luigi se adentran en tuberías que salen directamente del suelo, chafan pequeñas patatas de ojos agresivos, extraen dinero de los tochos y rescatan princesas. Pero sólo es el primer juego de Super Mario Bros. En las siguientes versiones Mario y Luigi se han convertido en jinetes de dinosaurios, se han travestido en ranas o mapaches, vuelan con la ayuda de colas.
Lo que queremos decir es que Mario no es Conan, ni Terminator, ni se parece en nada a Vin Diesel. El tío podría estar empinando el codo en cualquier bar de Roma, mientras prepara algo de pasta y, cuando arriba a casa, eco, se toma un capuccino. Las cosas que suele hacer el italiano convencional, vaya. Podría ser pizzero o jugar en el calcio. Pero en lugar de eso, es el símbolo de una generación, un mendrugo con una gorrita y un mono de trabajo convertido en uno de los personajes más grandes y representativos de la historia de los videojuegos. Vivir para ver.
 "Los héroes saben dónde está lo bueno!!"
Mi primera consola fue una Nintendo NES y mi primer videojuego (de consola) fue Super Mario Bros. Largas tardes entre tuberías y tortugas me vieron crecer, y cuando jugaba a Super Mario Bros 3, anhelaba que me saliera una cola de mapache, una simple cola que me ayudase a levantar el vuelo y salvar algunas setas. Yo quería lanzar martillitos y montar sobre la grupa de Yoshi (o lo que Yoshi tenga por grupa). No obstante, en los albores de mi adolescencia la madurez llamó a mi puerta para revelarme algunas tristes verdades sobre la realidad y sobre la vida:
1) No importa lo mucho que te esfuerces, nunca saltarás tan alto como Mario, ni siquiera cogiendo carrerilla.
2) Es improbable que los gorilas del zoo aprendan a lanzarte barriles desde edificios en construcción.
3) Comer setas directamente del suelo es peligroso, y no alargará ninguna parte de tu cuerpo.
4) No eres italiano.
5) Los ladrillos no contienen dinero en su interior. No servirá de nada que dibujes un interrogante en uno de sus lados.
6) No eres italiano.
7) Los dinosaurios se extinguieron hace ya algunos meses, pero aunque existieran, dudamos que te dejasen subierte a su grupa.
 "Mario ha ganado definición con los años."
Todo eso lo descubrirás cuando tus ojos se desvíen de la pantalla y contemplen formas de colores menos vivos, dónde las patatas no tienen ojos y unos señores que te llaman "hijo" te miran preocupados. Eso es lo que los expertos llaman "vida real", un mundo que alguien inventó para hacer que las cosas fueran menos divertidas. Unos añitos de terapia, y podrás asimilarlo.
Y ahora os dejo, que me voy pitando a rescatar a una princesa de las garras de Wario. ¡¡¡¡Saltad y brincad hacia el melonblog!!!
|ngenius (06-03-05)
-> Sigue a Mario hasta el MELONBLOG, y participa!!!< <-
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