
La amistad es una de las mieles de la vida, un dulce que convierte una triste existencia malviviendo entre programas del corazón en algo maravilloso, tierno, chupi, y cojonudillo. Bud Spencer y Terence Hill nos lo enseñaron: quién tiene un amigo, tiene un tesoro. Por eso, melonian y yo quedamos todos los martes y jueves, uno se viste de pirata y el otro se pone relleno en la barriga para asemejarse a Bud Spencer, y fomentamos lo mejor y más freak de nuestra amistad.
 "Hey, George Lucas, yo tengo un premio Emmy. ¿Cuántos tienes tu?"
Jack Black (si, el de Tenacious D y School Of Rock), y Ben Stiller (si, el de "Algo Pasa Con Mary" y "Los Padres de Ella/Él") son también amigos. Corretean por el campo cogidos de la mano, retozan por la hierba y ríen sin parar. A menos que tengan un concepto algo menos mariquilla de la amistad, en cuyo caso simplemente mantienen cierta afinidad relacional, pero me gusta más la primera definición. Dos amigos hacen cosas juntos, algunos quedan para charlar de sus cosas, otros se juntan para bombardear países, pero no es la actividad sino la cercanía e interacción entre los amigos lo que cuenta, sin importar el número de iraquíes que uno se cargue. Lo importante es participar.
Hoy, os presentamos una curiosidad de este dúo que probablemente no os resulte familiar. De lo contrario, preguntadle a vuestra abuela, quizá su mayor perspectiva de vuestro árbol genealógico arroje algo de luz sobre ello. Hablamos de "Jack And Heat Vision", una especie de piloto de teleserie a caballo entre El Fugitivo, Buck Rogers y El Halcón Callejero. Que yo sepa, no alcanzó el éxito de "Magnum P.I", pero cerca estuvo.
 "El atractivo protagonista."
La historia: Jack era un astronauta de la NASA que, en un viaje espacial (uno de esos hobbies arbitrarios de los astronautas), se acercó demasiado al Sol, convirtiéndose de ese modo en un hombre que lo sabe todo (la clásica reacción inesperada astronautil, ver Star Trek para más detalles). Pero sólo accede a toda esa sapiencia cuando le da el sol en plena jeta. A Jack lo acompaña su fiel Heat Vision, una moto parlanchina cuyos poderes, aparte del de contar chistes malos, se me escapan (de nuevo recurriendo al bonito recurso estilístico del símil, viene a ser como la mula Francis pero con un par de ruedas).
 "Ahí está Heat Vision."
Un extraterrestre invade nuestro planeta. Lo hace en USA, para variar. Monta un pollo y por error, la bella sheriff (Christine Taylor) detiene a Jack y a su elocuente motocicleta y los mete en camisa de once varas (en chirona, en el trullo, en una ratonera sin jacuzzi, cappicci?). Jack le cuenta su historia: la mente es como un bizcocho, con el calor se infla y aumenta su capacidad cognitiva, convirtiéndolo en un ser tres veces más inteligente que el humano más inteligente sobre la tierra. Sin embargo, la maligna organización de la NASA lo persigue, y la persecución la dirige uno de los más despiadados asesinos-astronauta de la organización: Ron Silver, quién además es un afamado actor. Esto, amigos, es una de los guiños al espectador. Ron Silver es realmente un actor, os sonará bastante porque es un personaje conocido por sus papeles de villano. Por eso, en un momento del capítulo, a Ron Silver le dicen: "eh, tío, tu eras el malo de Time Cop", porque co-protagonizó Time Cop junto al actor dramático Jean Claude Van Damme.
 "Ron Silver, actor y asesino a tiempo parcial."
Así que Jack se ve envuelto en una peligrosa aventura acompañado de una moto con verborrea de serie, perseguido por un famoso actor, zarandeado por un extraterrestre de ojos fosforito y amado por una bella muchacha en cuyo dormitorio reposa un cuadro que reza: "A la mejor abuela". Un guión convencional para una excepcional serie de televisión.
Todo se debe a la belleza de la amistad: dos freaks piensan más y mejor que uno. Y si uno de esos freaks gana un premio Emmy, entonces se convierte en un hombre de fama, mujeres y dinero, un truhán y un señor, una especie de Julio Iglesias yankee que le da a América lo que quiere, y no hablo de hamburguesas.
 "Once again America, I give you what you want."
Si me permitís, voy a llamar a melonian, porque este artículo me ha puesto sentimentaloide y tengo ganas de fomentar nuestra bonita amistad, así que voy a preguntarle si quiere retozar por el campo conmigo, o echar una partida de cartas, o quizá robar un par de camiones del ejército con sustancias ilegales que podrían convertir a los muertos en zombies come-sesos. Ya veremos. Un saludo, melones!!!
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