
Durante los meses de verano, Nesquick, la mejor amiga de mi leche (eso ha sonado mal) lanzó una promoción que sólo los locos y los aficionados parchís podían ignorar.
Nesquick regalaba tazas de Shrek 2. ¡TAZAS DE SHREK 2! Y gratis. Bueno, no del todo gratis, tenías que enviarles 12 puntos para que ellos te enviaran la taza. Eso significaba tener que comprar dos botes de 800 gramos. Contando que me casco uno al mes y que el Nesquick no se pudre ni en quince años, me pareció demasiado fácil conseguir algo tan tremendo.

Pero no se acaba ahí, en la etiqueta te prometían que la taza cambiaba de color con el agua fría!!!Joder, no estaba tan alucinado desde que descubrí que la gelatina está hecha a base de pezuñas de vaca.
Obviamente yo debía tener una de esas tazas. A partir de entonces mi existencia se basaba solo en las tazas de Shrek 2 que cambiaban de color y si además eran de Nesquick, pues mucho mejor. Sinceramente, me hubiera jodido tener una taza de Shrek y que me la hubiera regalado Crónicas Marcianas. No creo que hubiera podido beber de
algo así. Seguro que estaría gritando estupideces a los tres sorbos.

En la etiqueta que rodeaba los botes se explicaba claramente la promoción que duraría hasta finales de octubre de 2004.
Tan sólo tenías que recortar los Shrekpuntos y enviarlos con tus datos a "Promoción Shrek" a un apartado de correos de Barcelona. Luego te decían que "en unos días recibirás en casa, completamente gratis, tu Taza de Shrek 2". Nesquick se ganó mi corazón con esta promoción y eso que ya se había ganado mi estómago hace años.

Por si fuera poco, te decían que si arrancabas las etiquetas de los botes, descubrirías los dibujitos de Shrek 2. Efectivamente detrás de la etiqueta, los botes estaban decorados con dibujitos de Shrek 2, con el Gato Banderas incluido y con una calidad envidiable. Te entran ganas de guardar tu ropa interior en uno de estos. ¿Qué puede haber más romántico que ropa interior con olor a chocolate? A mi sólo se me ocurre que te huela a vainilla. Nada más.
Pero algo olía a podrido en Nestlé. ¿Tan sólo por enviar unos 12 Shrekpuntos míseros ellos me iban a regalar la taza que daría sentido a mi vida? La verdad, me parecía demasiado fácil, pero aún así había que intentarlo. Siempre podría quemarles la fábrica si no me enviaban la jodida taza, no?
Pensé qué, por si acaso, debía escribirles como si fuera un niño pequeño pidiendo un regalo o como mucho un koala amaestrado que sabe escribir. Seguramente si veían que soy un adulto asqueroso se negarían a darme mi taza.
 Amigos de Nesquick!!! Os escribo para pediros la taza de Shrek 2 que cambia de color. Aquí tenéis mis doce puntos............
Así que les escribí esta carta con un dibujito cutre de Shrek. Elegí un lápiz verde para la ocasión y dejé dibujar por una vez a mi mano izquierda para darle más realismo al tema. Me nominaron al Goya por los efectos especiales, pero ganó Mar Adentro.

Aproveché también para demostrar mi grado de anormalidad poniendo los 12 puntos que me pedían en puntos suspensivos. Pensé que si la promoción no me conseguía la taza, al menos la pena lo haría. Hay que tener pena y compasión por un tío que escribe cartas con lápiz verde.
En mi caso no importa por que todo era parte de mi plan para conseguir la taza. Y por esta taza yo hubiera hecho lo que fuera. Incluso escribir en rosa. Bueno, en rosa quizá no.

Además, me curré unas estrellitas verdes en el sobre. Nunca puedes estar seguro y siempre vale la pena cubrir todos los flancos. Si el dibujito cutre de Shrek no les convencía, las estrellitas del sobre tenía que machacarlos. O yo era un niño MUY pequeño o entonces más valía darme la taza y olvidarse de mi para siempre. ¿Quién sabe lo que un tarado así podría hacer?
Y así envié la carta a finales de septiembre. Mis esperanzas estaban puestas en un sobre pintarrajeado, en un código postal y en Quicky, que nunca me había decepcionado! Velas, rezos y danzas al dios de las tazas camaleónicas se repetían día a día. No dormía, no comía y consecuentemente no cagaba de los nervios.
Para cuando octubre terminó ya estaba mirando los planos de la fábrica de Nesquick y almacenando Goma2; siguiendo los directivos de la empresa y ganándome la confianza de sus hijos. Mi venganza sería implacable. Mi taza no había llegado y ya no había nada en lo que creer, nada por lo que vivir.
Pero cuando estaba apunto de consagrar mi vendetta personal contra Nesquick, una triste mañana de noviembre me llegó una cajita a mi casa. Era de Nestlé, era mi taza...

Me ahorraré el tema de las lágrimas, la puesta en libertad de los rehenes y la devolución de la estatua de la Virgen de mi pueblo por temas de espacio y en cambio aprovecharé para agradecer a Nestlé España, S.A. por no presentar cargos en mi contra y haber sido tan amables en dejar que siguiera con mi vida anormal.
He tenido en mis manos tazas mejores y tazas definitivamente peores, pero esta era la primera vez que tenía una taza de Shrek en las manos. Eso te hace ver el mundo en una perspectiva diferente. No tengo muy claro cuál es esa perspectiva pero tampoco me importa.

Eso sí, si no tenemos en cuenta a Shrek, es una simple taza normal y corriente de plástico verde.
Bueno, normal no. Es la primera taza de plástico desde que tengo vello púbico que veo que no es válida para microondas. Sí, tiene una pequeñas inscripción debajo que pone que no se puede poner en el microondas ni para lavaplatos. Yo pensaba que no quedaba NADA de plástico que no se pudiera poner en el microondas. Tengo hasta un freídor de huevos de plástico para microondas, por el amor de Dios!
Aún me acuerdo de esos "tapers" que se fundían tras 30 segundos en el microondas. Así que tengo una taza en la que me tengo que calentar la leche en otro vaso y luego pasarlo a la taza porque no lo puedo calentar directamente en el microondas. Bien por Nesquick! ¬_¬
Si habéis estado atentos, cosa que me extraña, la etiqueta también decía que la taza cambiaba de color con la leche fría. Bien, eso es cierto, pero no del todo. La taza a temperatura ambiente es verde y si le tiras leche fría sigue siendo verde. Esto hizo que me entrara un bajón y me tuviera que comer tres chicles de mora a la vez. Los muy desgraciados me habían timado y me habían enviado una taza que no podía ir al microondas y que no cambiaba
de color. Nunca debí liberar a esos niños, pensé!!! No fue hasta que hice el ritual de calentar la leche en un vaso y echarla en la taza que me di cuenta de que la taza cambia de color cuando entra en contacto con la leche caliente!!!!!

Los muy idiotas lo escribieron al revés. O al menos de una forma muy rara, por que sí, si le echas leche fría después, al cabo de unas 4 horas, la taza vuelve a cambiar a su color original, el verde. Así que sólo lo contaremos como animal acuático por que el Scattergories es de Nestlé, y Nesquick, con esta taza es el mejor desayuno que alguien puede tener! Aunque tengas que usar dos vasos para ello...
melonian azul (10-02-05)
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