
El mundo de la televisión ha cambiado con el paso de David Hasslehoff. Dos veces. Hay un antes y un después, o mejor dicho, dos antes y dos despueses, porque el tío no se conformó con la revolución de un coche parlante, sino que nos descubrió como pasarte una hora viendo a tías esculturales correr por la playa. La tele era totalmente gay y absurda antes de la llegada de Hasslehoff, al menos en lo que concierne a las series, y la educación de todo norteamericano se basa en las series de televisión, de ahí que todo aquél que se educase sin Los Vigilantes de la Playa o El Coche Fantástico en televisión tenga un cociente intelectual de 58 negativo. Uno tiene que respetar a los clásicos.
 "Welcome to the revolution..."
La revolución fue intelectual y sexual, un auténtico paso hacia la figura utópica del machote ibérico con la que todos soñamos (nosotros en llegar a ser y ellas en llegar a desposar... ¿no?). El caso es que las macizorras se convirtieron en elementos imprescindibles, la mujer sin implantes de silicona era tan real como podía serlo Triqui, el monstruo de las galletas. Mirábamos con extrañeza a las chicas que crecían con nosotros, y nos preguntábamos en qué momento se las llevarían a algún laboratorio clandestino para encasquetarles un par de implantes en los pechos y un bikini de color rojo. Todo se hallaba envuelto en un halo de misterio al respecto: ¿se las llevarían en grupos, en grandes camiones? ¿lo harían por la noche, para no levantar sospechas entre la población masculina? ¿recibían algún tipo de formación para correr por la playa? ¿obedecerían ciegamente a alguien que, fruto del azar, se llamase Mitch Buchanan? Claro que después Mitch Buchanan cazaba vampiros por la noche y la cosa ya se fue al garete, pero de eso hablaremos en otra ocasión.
El caso es que la televisión del siglo equis equis palito no podía ser menos. Menos innovadora, queremos decir, así que recoge el testigo de David Hasslehoff y las nuevas series norteamericanas contienen un número no inferior a 190 bellezones por kilómetro cuadrado, en especial en el punto de mira de la cámara. En Tru Calling no son menos, los directivos tienen un póster a tamaño natural de Hasslehoff en sus respectivos despachos y en lugar de dialogar con "Jesusitodemividaeresniñocomoyo", que es lo que haríamos cualquiera de nosotros, rezan a Mitch Buchanan rogando triunfar en la lucha de las audiencias. Eliza Dushku está para empaquetarla y llevártela a casa, la muchacha no tiene desperdicio.
 "Eliza Dushku y Shawn Reaves"
Pero aunque aparecen los ya clásicos clichés americatas sobre cómo una persona DEBE ser un guaperas o una macizorra so pena de que no te dejen salir a la calle sin un burka, Tru Calling era una excelente serie de televisión, infinitamente más que bodrios infumables como Embrujadas. Yo seguí la primera temporada pasito a pasito y realmente me enganchó, en especial por el talento de Shawn Reaves. Pero hagamos una breve presentación: Tru Davies (Eliza Dushku) se acaba de graduar, y entra a trabajar por primera vez en una morgue. No es un sitio agradable, y menos cuando descubres que los muertos deciden pedirte ayuda cada vez que creen necesitarla, y revives el día al estilo de Bill Murray en "Groundhog Day" para poder prestársela. En realidad, Tru es como el repelente niño del Sexto Sentido, viendo muertos por todas partes, pero
en esta ocasión la chica es considerablemente más atractiva. Tru tiene dos hermanos: Harrison (Shawn Reaves) acostumbra a meterse en más líos de los que le da tiempo a salir, y Meredith, una chica que tiene cierta predisposición con las sustancias ilegales. Además, tenemos a Davis: el clásico estereotipo del amigo que jamás traspasará los límites de la amistad con Tru, porque no es lo suficientemente guapo, de la misma manera que un chico negro y una chica china no podrían ser pareja en televisión porque de lo contrario violarían la norma implícita que dicta que no pueden darse relaciones de mestizaje salvo en caso de los koalas, que pueden montárselo a su aire sin problemas (quizá porque nadie distingue a un koala chino de una koala africana cuando no llevan puesto el kimono).
 "Los personajes principales, aún sin Prestley entre ellos."
Total, en cada episodio veremos a Tru resolver un intrincado misterio relacionado con la muerte de un cadaver parlante llegado a su lugar de trabajo. Cada capítulo será ingeniosamente diseñado para que la resolución del asesinato tenga circustancias particulares que lo diferencien de los otros capítulos, jugando con las tramas temporales que alteran la realidad vivida por los personajes envueltos.
¿Qué tiene esta serie para atraer el ojo de meloncorp? En primer lugar, excelentísima producción audiovisual, y no hablo del buen ver de Eliza. Los americanos gastan pasta gansa en sus series de televisión, hasta el punto de parecer pequeñas mini-producciones hollywoodienses, que ayuda al espectador a ser parte de la acción. En segundo lugar el asombroso trabajo de Shawn Reaves como actor, y también el sorprendente e igualmente fabuloso papel del ex-"sensación de vivir" Jason Priestley como nemesis de Tru a partir de la segunda mitad de la temporada. Ambos tienen una expresividad tanto física como vocal que transmite muchísimo y moldea a sus personajes de manera convincente. Con razón los extraterrestres siempre invaden los Estados Unidos, saben que allí están los buenos actores y las jamonas correteando por la playa.
Como curiosidad, Eliza Dushku tiene papeles destacados con anterioridad, que han despertado mi curiosidad y os he traído
algunos documentos gráficos para apostillar mi trabajo de investigación. Aparte de participar en una serie que jamás he podido tragar, Buffy Cazavampiros,
Eliza trabajó como la hija del gobernador de california en "Mentiras Arriesgadas" (True Lies). Si, hablo de la película de Arnold "Termi" Schwarzzenegger, y si no
os lo creéis, echadle un vistazo a la foto que viene bajo este párrafo. La chiquita ya venía bien apadrinada, no es de extrañar que prosiguiese con una talentosa
carrera como actriz. :)
 "El Chuache siempre tiene un gesto tierno bajo esos músculos. Adivinad quién ha dibujado las flechitas..."
Lo que pasa es que el universo tiene cierta afición por tocarme los cojones, y serie que me gusta, serie que acaba
inesperadamente cancelada. Si recordáis algún tiempo atrás hablamos de Jake 2.0 (me acabo de currar un link al artículo de Jake, ahí atrás, pínchalo!!), que a pesar de su buena proyección, acabó cancelada cuatro episodios antes de que
finalizase la temporada. Tru Calling volvía con la segunda temporada a principios de noviembre, pero ha sido cancelada tras rodar los seis primeros
episodios. Tendré que liarme una manta a la cabeza y utilizar la psicología inversa con mi mala suerte, a ver si consigo que me toque una quiniela de catorce y medio, o por lo menos
una chochona en la feria...
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