
Ha llegado Halloween. Poderes ocultos deambulan por las calles intentando llevar el mal a todos los niños e intentando corromper sus corazones, aunque este año, al igual que los anteriores, los malditos niños sólo piensan en caramelos y en sus disfraces.
La verdad, sé que a la mayoría de vosotros, Halloween no es más que una fiesta yankee que huele a rollo comercial, pero yo, habiendo vivido toda mi infancia en México, todavía tengo los maravillosos recuerdos de Halloween.
Era la magnífica oportunidad de disfrazarse de mini-zombie, mini-drácula o mini-momia. Todo era mini por aquél entonces. Todo menos nuestra ilusión. Y es que Halloween trae consigo un montón de cosas que todavía no han llegado aquí. No es sólo el tema de los disfraces, no! Decorar una casa
para Halloween es la excusa perfecta para colgar calaveras de la puerta y que nadie te mire mal. Calabazas, murciélagos, esqueletos, telarañas...es simplemente el paraíso de los que estamos totalmente enfermos. Y cuanto más espeluznante mejor.
Obviamente, también estaba el tema de ir a buscar los caramelos. Oh Dios mío! Íbamos de puerta en puerta pidiendo golosinas a base de amenazas y la gente nos los daba porque sí. ¿Hay algo más cojonudo que eso?
Y no hablo de familia, no. Hablo de desconocidos dando caramelos a otros desconocidos sin más razón que una fecha en el calendario. Es sencillamente genial.
No tengo muy claro el porqué pero Halloween es la única noche del año donde toda aquel sermón sobre no hablar con extraños se esfumaba y se convertía en tu única obsesión. Aunque más que hablar, tan sólo querías sacarles unos cuantos caramelos y moverte al siguiente portal.
Luego mi familia volvió a España y se acabó la gracia. Pasé de Halloween, de su decoración divertida y de sus caramelos gratis a la Castañada, que es lo que se celebra en Cataluña el último día de Octubre.
Vale que comer castañas es chupi y todo eso, pero comparativamente, la Castañada es un coñazo sin igual. No hay disfraces ni calaveras, no hay decoraciones de terror ni caramelos. Sólo comemos castañas como si fuéramos ardillas pobres que no encuentran nada más decente que llevarse a la boca.
Y aún así somos reticentes al Halloween. No lo entiendo. No sé si es el incipiente antiamericanismo que se respira en este país, pero al menos en esto, la estamos cagando y bien grande. Que le den a las castañas, yo quiero chocolatinas en forma de murciélago, o hechas con chocolate naranja. Yo quiero halloween.

Así que cuando encontré en un supermercado Sol una calabaza de Halloween me la compré enseguida. Bueno, no exactamente. Me quede ahí de pie con mi mano extendida señalando la calabaza y sin poder articular una sola palabra. Tan sólo un gorgoteo y unos ojos como plato consiguieron hacer entender a mi novia que debía tener
esa calabaza. Debía tenerla o tendría que matar por ella.
Por suerte (ya, claro) no tuve que matar a nadie, y me dieron una calabaza entera por 2,95 €.

La calabaza era brutal. La típica calabaza halloweenera pero con pegatinas para poder recortar los ojos y la boca y en la parte de atrás tenía otra pegatina con las instrucciones. Satán por fin me había dado el favor que tanto tiempo le había pedido y era poder hacer una calabaza de Halloween con mis propias manos. El hecho de que haya perdido
mi alma es un mal menor.
Así que preparaos! Coged un cuchillo puntiagudo y regulad vuestra respiración. VAMOS A HACER UNA JODIDA CALABAZA DE HALLOWEEN!!!
Primero de todo, y siguiendo las instrucciones que traía la calabaza, "supervise a los niños en su manipulación ya que se necesita un cuchillo puntiagudo para preparar su calabaza de Halloween". A mi me supervisaba mi novia, cámara en mano, así que ya podía empezar a recorrer cada uno de los
4 simples pasos que nos separan de uno de los vegetales decorativos más carismáticos y extremadamente divertidos que existen. Claro que me parece que sólo hay un vegetal decorativo divertido si excluimos al nabo. No me gustaría ser un vegetal. A menos que fuera un nabo.

Paso 1: "Quitar la parte superior de la calabaza con un cuchillo puntiagudo y manteniéndolo un poco inclinado."
Bueno, un paso fácil, aunque con una experiencia cortando calabaza tan nula como la mía, fue relativamente complicado hacer que el primer corte y el último coincidieran. No obstante, hasta un tarado como yo puede realizar este paso sin mutilarse un dedo o dos.
Paso 2: "Sacar las semillas y la pulpa del interior de la calabaza." No os podéis imaginar la de mierda que hay dentro de una calabaza común. En cierto modo, tenía bastante claro que una vez sacada la parte superior no me iba a encontrar con un hueco y dos velitas al fondo (sobretodo porque eso haría el 4º paso redundante y a nadie le gusta la redundancia), pero tampoco me esperaba
el caos de semillas y porquería de origen vegetal que había allí adentro.
Uno se pregunta varias cosas cuando tiene hasta la muñeca metida dentro de un amasijo de pulpa y semillas. Cosas como: "¿qué coño estoy haciendo?" "¿me va a dejar mi novia después de ésto?". Pero una vez pasado este punto ya no había vuelta atrás. No me había enguarrado toda la mano para nada. Había que continuar con el plan A (que por primera vez en la historia Sí funcionó), así que saqué todas las entrañas vegetales
de la calabaza y la deje totalmente hueca.

Paso 3: "Usando un cuchillo puntiagudo corte las piezas de la cara por la línea de puntos marcada en la etiqueta y empuje los trozos de la calabaza cortados hacia adentro"
Consciente de que éste era el paso más importante para no acabar con una calabaza triste y cutre tuve que tomarme un par de tilas para calmar mi pulso. No es tan fácil seguir una línea de puntos mientras atraviesas dos dedos de calabaza. No es por ser modesto, pero soy el campeón de sacar los ojos a las calabazas de Halloween. No hay nadie mejor en mi ciudad. Almenos ningún adulto, que yo sepa.
En fin, no llegué a seguir al pie de la letra las instrucciones porque yo soy un rebelde y nadie me dice cómo sacarle los ojos a una calabaza. Así que en vez de empujar los trozos cortados hacia adentro, los dejé pinchados en el cuchillo y los estiré hacia afuera. Soy un rebelde, lo sé.

Ésta es la pinta de la calabaza a un sólo paso de conseguir la victoria.
La verdad, a estas alturas ya me veía cargando la calabaza a todas partes para dar envidia a todo el mundo. Estaba quedando "de puta madre" y ya sólo quedaba un paso para conseguir la gloria.

Paso 4: "Introducir una vela por la parte superior."
Mi parte rebelde volvió a hacer de la suyas y para probar mi hombría yo puse dos velas. Dos en vez de una. Chúpate esa Satán!
Eso sí, tuve que sacarlas otra vez por que no hubo huevos a encender las malditas velas desde dentro. Las tuve que encender fuera y meterlas encendidas quemándome así una buena parte de mi mano, pero fue un sacrificio pequeño por que estaba apunto de llegar.

Mi calabaza de Halloween es la que más mola. Es la que más a molado y la que más molará jamás.
Lástima que el flash le daba demasiada luz y no se acaba de apreciar el brillo naranja que rodeaba la calabaza con las luces apagadas.

Hacer la foto sin flash tampoco ayudaba demasiado y sólo se veían los agujeros.
Eso sí, os puedo asegurar que el brillo que rodeaba la calabaza en la oscuridad era digno de una peli de terror. Es un efecto muy parecido al de meterse una linterna en la boca o poner la mano encima de una bombilla y un resplandor anaranjado atraviesa la piel para dar un brillo
siniestro a nuestros dedos...
Ahora la calabaza brilla por las noches y es la envidia de otras calabas. Es mi calabaza.
Pero ahora tú también sabes cómo leches hacer una calabaza de Halloween, así que sólo tienes que ir, comprar una y hacer el idiota como yo!

Aquí os dejo con Gollum totalmente acojonado ante su nueva compañera.
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melonian el escultor de calabazas de Halloween (31-10-04)
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