
Desde muy pequeño, en el cole insistieron alegremente a minar mis ganas de leer libros.
No sólo desde fuera obligándome a leer cada trimestre un libro (y ya sabemos lo que hace un
niño estúpido y rebelde ante todo aquello que se le obliga a hacer) sino también desde dentro
con títulos como "El Panpinoplas" y "Matilda". La verdad con títulos como esos quién coño
necesitaba la lectura.
Con el tiempo, El Barco de Vapor se convirtió en uno de mis más altos enemigos y siempre
entraba en uno de los objetivos principales en mi modesto plan para destruir el mundo y
con ello gran parte de los que viven en él.
A los doce años y gracias a unos amiguetes que me metieron en el mundillo del rol, empecé a
leer El Señor de los Anillos (que es básicamente lo único a lo que podíamos jugar por aquél
entonces) y simplemente todo mi odio por la lectura se vino a bajo como un castillo de naipes
o como una de las torres gemelas.
No me lo podía creer!!! Los muy bastardos se habían estado riendo de toda la clase con libros
para gentes con problemas de imaginación y probablemente con poco control de sus esfínteres.
El LIBRO era tan simplemente cojonudo que estuve todo el verano del 92 leyendo el libro (los tres
volúmenes de Minotauro) como un un enfermo dando excusas a mis colegas de qué mis padres
me habían castigado para no tener que salir a la calle a jugar y poder quedarme a leer.
En fin a lo que iba, a partir de aquí estuve una serie de años leyendo absolutamente todo
lo que hizo tolkien...desde El Silmarilion hasta "Las cartas de Tolkien" pasando por su
biografía y a los apéndices de los apéndices.
También me pasé una buena temporada buscando otros escritores del género que pudieran gustarme
al menos un tercio de lo que me había gustado la obra de Tolkien. Ursula K. LeGuin es probablemente
la única que recuerdo de una serie de libros que no llegaron a gustarme y que deprimieron un poco al
ver que lo de Tolkien tampoco era lo más común por ahí.
Hasta que un día, probablemente el Sant Jordi de 1995 mi padre vino a casa con un regalito
para mi. Un libro, claro.
A ver, esto hay que explicarlo. La mayoría sabéis que en Catalunya se celebra (y mucho)
el día de Sant Jordi y que, de forma no muy equitativa, se regala una rosa a las féminas y
un libro a los machos de la familia. Como también la mayoría sabéis, los padres por definición
no acaban de tener el mismo gusto literario de sus hijos. No obstante mi padre probaba y probaba
con dependientas del Corte Inglés con frases cómo "Le encanta el Señor de los Anillos, qué puedo
comprarle?" o "Sé que es un buen chico, puede que juegue a rol, pero él no mataría nunca a nadie".
En fin, que yo siempre acababa leyendo lo que la dependienta de turno de dicho centro lúdico femenino
elegía y casi siempre era bastante caca.
Excepto ese año. Ese año mi padre vino a casa con un libro que tampoco prometía demasiado.

Un tal R.A. Salvatore que no había escrito nada más y que traía un libro de Reinos Olvidados
llamado la Piedra de Cristal. No sabía mucho del tema, pero en el tomo venía la mención
de que era una trilogía y que todavía no estaba a la venta por que aún la estaban traduciendo.
Empecé a leer el libro y estuve apuntito de dejarlo cuando vi que en la página 100 aún no habían
aparecido los 4 protagonistas de la historia...y el libro sólo tenía 403 páginas.
Luego se puso interesante y me pareció un libro bastante decente. Nada increíble, pero lo suficientemente
bueno como para ir a comprar el segundo volumen (para cuando acabé el primer libro el segundo ya estaba en la calle. No era el Carl
Lewis de la lectura, no) Ríos de Plata.
Ríos de Plata me dejó un gustillo especial que nadie más que Tolkien había conseguido dejar así que me leí el tercer título de la trilogía: La gema del halfling.
Aquí ya empecé a flipar y Salvatore se convirtió en el segundo escritor del que quise leerlo TODO...y al parecer un grupo bastante grande en todo el mundo pensó lo mismo
porque a partir de ahí empezaron a llover los libros sobre Drizzt Do'Urden, el Elfo Oscuro. Dos trilogías más y un libro puente fueron de lo más brillante en cuanto a trama
emocional y sobretodo de esgrima que yo jamás haya leído. Las ganas de machacar orcos o nencs sin perder la ilusión de saber que haces el mundo algo más bonito.

Pero todo lo bueno se acaba, especialmente cuando un escritor tiene mucho éxito y los editores le ponen las prisas para escribir. La genial saga dio paso a dos libros más que me
dejaron bastante aturdido y generalmente cabreado. El Estigma de Errtu y sobre todo La Columna del Mundo son libros mediocres e incluso bastante cutres cuando vienen
firmados por un tío que te ha dado cientos y cientos de páginas de puro placer novelístico. Son cagadas como éstas cuando te gustaría abrir en canal un carnero y servirlo en sacrificio
a Zéus para ver si le enchufa un rayo por el trasero a Bobby Salvatore.

Y aparentemente la muerte del carnero no fue en vano, y Zéus me concedió el favor, por que "El sirviente de la piedra" es sencillamente cojonudo.
Hacía ya bastantes años que no leía Salvatore, pero cuando vi las nuevas ediciones no me pude resistir y me las compré.
Drizzt no aparece en todo el libro, pero a cambio tenemos las aventuras de Artemis Entreri, el asesino más chulo de los reinos olvidados junto con otro personaje brutal...Jarlaxle.
Todos los que habéis leído los libros de "pé a pá" estaréis de acuerdo conmigo que el mercenario drow es sin lugar a duda uno de los 3 mejores personajes de todos los libros (y eso que sólo
en este es coprotagonista)
La trama se basa en el desarrollo de la banda de Jarlaxle estendiéndose en Calimport y de como Crenshinibon (la Piedra de Cristal) intenta dominar a Jarlaxle. A partir de aquí empieza todo
un entramado por el control de Bregan Da'erthe donde Jarlaxle y Entremis se alían para poder deshacerse del maldito objeto del mal y poder caminar libres una vez más.
El argumento puede sonar bastante poco original, y quizá si lo analizásemos a fondo sería un argumento MUY triste, pero Salvatore ha dotado de tanta calidad a los dos personajes que la historia
ya gana mucho sólo por ser coprotagonizado por ellos dos. Además el escritor americano vuelve a dar su narración más buena a la hora de explicar las tramas interiores entre todos los integrantes de
la historia y en dar una visión de los pensamientos de todos ellos de una forma magistral. No hay tostones ni rollos raros con Wulfgar y la madre que lo parió...Pura acción de la buena y una línea de sucesos
extremadamente bien tramada aunque quizá se nos deja el final demasiado abierto.
No voy a comentar más detalles por que esta vez sí es posible que muchos de vosotros aún no hayáis leído el libro y tengáis ganas de hacerlo, así que sólo os adelantaré que Artemis no muere a lo largo del libro
aunque sólo sea para poder sacar otro libro más y seguir chupando de una saga que aunque ya empieza a ser "demasiado" extensa, ahora, con una nueva serie de libros puede que vuelva a tomar un carácter...ehmm...chupi e interesante.
Recemos a Zéus por ello!!!
servido por melonian (17-07-04)
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