
Desde que yo nací, Monty Python han sido referentes en cuanto a humor absurdo. Humor del bueno.
Yo soy consciente de que este tipo de humor no es el más accesible ni es el más indicado para gente que se rie con
las pelis del Pajares, pero sigo pensando que vale la pena intentar conocer la obra de esto "grupo cultural" que ha hecho
reir a tantos millones de melones.
Y es que el humor de Monty Python es un humor que no se puede explicar. Es un humor que se siente. Es la más pura definición de "acción reacción".
Ellos actúan, tu te ries.
Y cómo no, siempre hay el típico/a que no se rie. Que se gira con cara de incomprensión y dice "No lo entiendo!" y tu
intentas buscar una explicación coherente de porqué un grupo de adultos gritando "Ni, ni, ni!!!!" te hacen llorar de risa.
Y si intentas explicarlo, no puedes. Bueno, sí puedes si eres una clase específica de científico. Pero seamos honestos,
si estás leyendo esta página, es muy poco probable que seas un científico de ninguna clase. Ni si quiera de la clase más baja, de esos que llevan una bata gris y descosida. Lo siento.
Este es uno de los sketchs que desde siempre ha demostrado mi teoría de que hay personas divertidas de verdad y hay personas que intentan hacer gracia. Bueno, también están los funcionarios públicos, pero la ONU todavía está debatiendo
si los clasifican como personas.
No lo he visto en castellano. Debo suponer que "alguien" lo habrá traducido y que el mundo latino puede respirar tranquilo, pero aquí vamos a tener que tirar de la versión original de The Spanish Inquisition.
Estamos a principios de siglo XXVI (o para los que no entienden los números romanos, équis, équis, uve, palito) cuando el Papa, en un intento conciliador de paz y harmonía que caracterizaba a la Iglesia de la época, y como fórmula para frenar a los herejes de la iglesia ortodoxa, dio poderes al Cardinal Ximenez para
hacer lo que fuera necesario para machacar a los infieles. Todos hemos oido hablar de la época gloriosa de nuestro país durante los años de la Santa Inquisición.
Es decir, la acción policial de entonces si que era de envidiar, con la de cientos de miles de malhechores detenidos cada año. Debían tener unos métodos de estudio de pruebas ejemplar, y unos detectives que dejarían en evidencia a
Sharlock Holmes. Además su margen de error ere nulo porque todo el mundo al final siempre confesaba. Y es que en aquél entonces los ladrones, los asesinos, los violadores y los herejes eran más honrados. Todos confesaban y reconocían sus crímenes. Ya no hacen foragidos como los de antes. Hoy en día todo el mundo
le echa la culpa a la sociedad o a que sus padres no prestaban suficiente atención durante su niñez.
En una habitación, Graham Chapman y Carol Cleveland charlan sobre unos problemas en el molino. Carol, en su rol femenino, no entiende nada de lo que dice Graham y le hace bastantes preguntas. Graham, en su papel masculino, se irrita con las preguntas y responde exasperado y le comenta
que la verdad, por algo relacionado con el molino, no esparaba tal Inquisición.
Aquí es donde empieza lo genial del gag. De repente, se abre una puerta y entran corriendo Michael Palin, Terry Gilliam y Terry Jones vestidos de cardenales de la iglesia. Michael Palin, llevando el peso de caracterizar al Cardenal Ximenez grita:

"Nobody expects the Spanish Inquisition!
Our chief weapon is surprise...surprise and fear...fear and surprise....
Our two weapons are fear and surprise... and ruthless efficiency....
Our three weapons are fear, surprise, and ruthless efficiency...and an almost fanatical devotion to the Pope...
Our four... no...
Amongst our weapons... Amongst our weaponry...are such elements as fear, surprise...
I'll come in again."
Hay que amarlo. Es tan sencillo y tan bueno. A veces sueño que algun día tendré el don de escribir algo así. Luego me levanto y me cambio el pijama. En fin, unos son buenos y otros reciben su salario por trabajar para el gobierno.
Con ésto, nuestros diablillos exterminadores del pecado han vuelto a su habitación original para poder reaparecer de una manera digna. Tal y como la Iglesia nos ha enseñado durante la historia.
"Nobody expects the Spanish Inquisition!
Amongst our weaponry are such diverse elements as: fear, surprise, ruthless efficiency, an almost fanatical devotion to the Pope, and nice red uniforms - Oh damn!
I can't say it - you'll have to say it."

A partir de aquí empieza una discusión entre los cardenales para ver cómo consiguen hacer su aparencia de forma un poco más ehmmm, matemática.
Por supuesto no lo consiguen y deciden "persuadir" a los dos herejes a que confiesen mediante terribles torturas con almohadas, un sofa y una regleta para secar los platos.
Como es tradición en los gags de Monty Python, el final no es tan brillante y termina con los gritos del Cardenal Gimenez "Confess, woman. Confess, confess, confess".
Sige siendo bueno, pero ya hemos visto/escuchado/leído lo mejor, pedir más huele a avaricia. Lo inigualable e inimitable, es
ver a Micahel Palin vestido de cardenal gritando "Nobody expects de Spanish Inquisition", con toda la razón que esta frase conlleva en la vida cotidiana de las familias a lo largo del mundo entero.

Para que nadie crea que me lo estoy inventando y que ésta immensa aportación al humor absurdo es de verdad, aquí os ponemos els texto completo del original que está compuesto
por dos sketchs unidos. Texto completo original!
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